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GENERALIDADES

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Los ídolos no se fabrican

Un amigo me invitó recientemente a ver dos importantes documentales. Uno era el funeral multitudinario que su Buenos Aires querido le dio a su ídolo Carlos Gardel, cantautor de tangos aún vigentes, fallecido en un accidente

aéreo en la ciudad colombiana de Medellín en 1935. El otro correspondió al funeral multitudinario que recibió de sus admiradores en la ciudad de México

el llamado “Charro cantor”, Jorge Negrete, quien coincidentemente también murió fuera de su patria, en Los Angeles, California, en 1953, a causa de una hemorragia.

Más contemporáneos son los casos de Michael Jackson y Sandro, ídolos por derecho propio, con seguidores incondicionales repartidos por el mundo. Esos son ejemplos indiscutidos de lo que es un ídolo, término que con el tiempo se ha ido degenerando y hoy es aplicado a figuras que no tienen los méritos para alcanzar esa categoría de elegidos, pero que mediante la publicidad quieren engañar al público. En la República Dominicana surge automáticamente el nombre de  Fernando Villalona cuando tratamos de pensar en un ídolo local. A través de cuatro

décadas, “el Mayimbe” ha fascinado a los nacionales y extranjeros con su carisma y su estilo interpretativo único, al igual que Gardel y Negrete, a tal punto que el público le ha perdonado las decenas de incidentes que ha tenido a lo largo de su carrera por causa del uso de drogas y líos de faldas.

Sus presentaciones en actos masivos como el Festival Presidente de la Música Latina han demostrado con creces el cariño que le tienen los dominicanos, aplaudiéndolo incluso más que a superestrellas internacionales con las que le ha tocado compartir el escenario.

 Afortunadamente, a sus 55 años, parece que Fernando dejó atrás ese sórdido mundo de los estímulos artificiales, dedicándose a su familia y entregándose a Cristo, pero no sólo de palabra, sino que también de hecho, ya que se encuentra preparando un disco con música dedicada al Señor que sin duda será un éxito como las canciones que ya hizo con igual objetivo nuestro sin igual Juan Luis Guerra. A propósito, hemos visto con nuestros propios ojos al Mayimbe en la iglesia de Juan Luis, lo que habla de una conversión real, no de una decisión caprichosa.

El Nacional

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