La televisión ofrece cada día más canales, gracias a los diferentes sistemas de cable que nos dan la oportunidad de ver excelentes programas de otros países, con una amplia gama de temas, pero parece que eso no es óbice para que algunas personas tengan el atrevimiento de pararse frente a una cámara y decir lo que se les antoja, aunque no dominen los temas tratados.
La televisión local, desgraciadamente, tiene un buen número de programas que dan vergüenza ajena porque nadie duda de que son un disparate.
El o los anfitriones creen que con sólo tener una mesa y un par de sillas están listos para tratar cualquier disciplina, ignorando por completo que el telespectador merece respeto. Pero ellos creen que están acabando, lo que no siempre es así.
Por supuesto que me refiero a algunos espacios televisivos donde tienen invitados que hablan hasta por 20 minutos sin descanso, sin pensar que el público tiene un control remoto en la mano y que le basta con presionar un botón para irse a otro canal.
Pero debemos ser justos y reconocer que hay también una buena cantidad de programas de altísima calidad que pueden competir con los mejores en el plano internacional.
No quiero mencionar nombres porque quizás podría olvidar involuntariamente a algunos, pero el público sabe perfectamente cuáles son.
Claro que dentro de la franja de alta calidad, también aparecen a veces presentadores que se exceden en sus opiniones sin darse cuenta, como una beldad que dijo que aquí hacemos la mejor televisión del mundo porque ella se paraba frente a las cámaras sin libreto e improvisaba lo que le viniera a la mente.
Otra belleza metió la pata hace poco cuando leía las propiedades de un producto que promocionaba su programa, pero le agregó más de la cuenta cuando debía decir que contenía un edulcorante, o sea una sustancia que lo endulzaba, pero a ella le pareció rara la palabrita y de su propia cosecha dijo que contenía un edulcolorante.
En resumen, los ejecutivos de los canales dominicanos deberían tomar el toro por las astas y sacar del aire los programas con presentadores improvisados o ignorantes.
Queda hecha la propuesta.

