Susana Morillo
La vida comienza en los sesenta años.
Con estas siete palabras, Susana Morillo declara en sus Memorias, la verdadera esencia de la vida. A sus 97 años de edad y con 47 años de ejercicio periodístico, la dama de la crónica de espectáculos ha erigido su trono como reina de la crónica social en el país y sacerdotisa de la crónica social dominicana, como la bautizara hace cuatro años, la periodista Fátima Álvarez. En esa ocasión, Álvarez declaró en un escrito publicado en el periódico Hoy Digital del 30 de septiembre de 2006, que Susana Morillo era pianista de profesión, labor que dejó de lado hace 44 años para dedicarse al periodismo, carrera que no le ha otorgado grandes ganancias, pero la pasión que la inspira la compensa generosamente.
Con Susana Morillo encontramos una conjunción de talentos y de vivencias que no son atribuibles a mucha gente, primero, por la vastedad de su existencia -casi un centenar de años- y por la amplitud de su ejercicio periodístico. La vida misma es la que ha puesto la pluma en las manos de Susana Morrillo. Ella cuenta la historia como protagonista de primera fila, como observadora crítica y presente de lo que acontece a su alrededor, sin necesidad de especular sobre temas o sobre cosas que ya ella ha visto y oído.
Le quedan bien los títulos honorarios de reina y sacerdotisa de la crónica social dominicana. vesta es el sobrenombre que utiliza para coronar su columna Visto y oído, que se publica en el periódico Hoy. La Susy, como la llaman cariñosamente sus más cercanos amigos y colaboradores, ha escogido como pseudónimo el nombre de la diosa del hogar, Vesta, hija de Júpiter y de Ops.
Es el símbolo de la fidelidad. Representa el arte de mantener el fuego del hogar y del templo interno, como sacerdotisa del fuego eterno.
Ya lo había dicho Fátima Álvarez en su reportaje: la sacerdotisa de la prensa dominicana ha sabido cumplir con sus mejores responsabilidades: mantener encendido por decenios, el fuego sagrado del conocimiento, la gracia y el bienestar.
Su mano todavía no tiembla cuando se dedica a su pasión: la crónica de sociales. Apasionada de las rosas, amante de la música clásica y admiradora de Isabel Allende, Susana Morillo no desperdicia una salida del sol en las madrugadas.

