La verdad es que en este país hay gente que tiene suerte. Gente que nació y vivió durante años en la miseria, pero en la política se hizo acaudalada, protegida y hasta respetada.
Ese tipo de gente debe estar al frente del Banco Central o el Banco de Reservas. ¡Son genios de las finanzas!
Tanta suerte tiene esa gente que, a pesar de su participación directa en actos de corrupción o lascivos y concupiscentes nadie es capaz de citarla por su nombre.
Gente con suerte del bajo mundo, pero los tratan como si vivieran en el mundo de arriba. Esa gente exhibe su fortuna, se la estruja en la cara a los demás, muestra el poder que da el poder. ¡Gente con suerte!
Por Sobeida -muerta hasta prueba en contrario- las autoridades ofrecen un millón de pesos. Una mujer sin suerte. Pero por Figueroa Agosto, acusado de narcotráfico y crímenes, esas mismas autoridades no ofrecen un peso. ¡Un tipo con suerte!
Pero más suerte tienen los funcionarios civiles y militares que hicieron trabajos para Agosto. Nadie los ha citado por sus nombres, no los han investigado a pesar de que algunos aparecen fotografiados juntos con Agosto, Sobeida, Peláez, etc. O en los vídeos lascivos y concupiscentes.
Ni siquiera el asesor en materia de drogas del poder Ejecutivo y jefe de la ética gubernamental, líder y guía del Presidente, que ha visto vídeos y fotos, ha señalado los altos funcionarios socios de Agosto.
El líder del Presidente sigue viendo drogas y crímenes en el PRD. Es que el PRD también es un partido de mala suerte. Hipólito, que salió del Palacio Nacional hace siete años, es responsable de los 300 bombardeos de drogas que se producen en el país, de Agosto y de todos los crímenes que se realicen mientras el presidente Fernández esté en el gobierno. En cambio el PLD, que va para su tercer período, no es responsable de nada. El presidente Leonel Fernández debería ser canonizado por el Papa tras merecida recomendación de su eminencia reverendísima. ¡Cuánta suerte tienen el presidente y su gente!
El país ha sido convertido en Narco-Estado, y nadie dice nada. Durante el gobierno de Hipólito Mejía y el PRD el país ocupaba el número 24 según Estados Unidos. ¡Hoy ocupa el tercer lugar! Y aquéllos del PLD que antes eran pobres y muy pobres, ahora son ricos y muy ricos. Eso es suerte. ¿O no es cosa del azar sino de la manera en que esta gente del gobierno ha hecho de la corrupción cultura nacional?

