Opinión

Ginecologia actualizada

Ginecologia actualizada

No, tu sácame caspa, Mary es la que sabe prepararme el jugo.  Llámala de nuevo, ella se entretiene con cualquier cosa, le decía Don Miguel a su hija que pretendía mimarlo.   Mary entró a trabajar a la casa cuandotenia 14 años, conocía los antojos del Don mejor que nadie.

Al casarse las  muchachas se convirtió en la cuidadora.  Por las tardes Doña Elena le permitía ir a la escuela. “Si no estudias, si te entretienes con los varones vas a servir toda tu vida, ponte a estudiar”, le repetía. La adolescente cuidaba de la casa, de los viejos, de los perros, de la cotorra y estudiaba.  No tenía alternativas, la doña hablaba poco,  pero era fuerte.

Mary se volvió indispensable. Las hijas le preguntaban, ”Mary ¿cómo le preparo el baño?, mejor chequeo la comida, tú ve con él, no acepta que nadie lo atienda”.  Era su bastón hasta que la muerte vino por él.

Meses antes de tomar las Pruebas Nacionales su jefe falleció.  Aquella casa quedó vacía.  A los pocos días hasta el perro murió. Bronco era idéntico a Don Miguel. 

Solo sus nietos lograban hacer brillar los ojos de la Doña, pero al mostrarle el diploma de bachiller le sacó una sonrisa, de las pocas que se le había visto después de enviudar.

“Mary, es solo el inicio, debes estudiar en la UASD o hacer un secretariado, con eso no consigues un buen trabajo”, era la nueva letanía.

  Con Andrés, su novio, había sido muy clara, mientras no termine no nos casaremos, ni nada.

Aquel domingo en la tarde, mientras Andrés secaba con sus besos el salitre de su rostro,  sentados en el Malecón, le propuso matrimonio.  Trabajaba en una fábrica de químicos  y podía mantener a su mujer.

A la doña no le gustó para nada la noticia.  No te das cuenta que el muchacho ese no gana para mantenerte, ahora es tu momento de estudiar, no seas tonta. 

Después de llevarle el café, en voz baja, tartamudeando le dijo: Viejo, creo que estoy cogía, no me llega. No relajes negra, el niño tiene un año,  sabes que no es el mejor momento, las cuentas no nos dan.

Mary ocultaba el embarazo, lo ocultaba de ella misma, como si quisiera posponer su calvario. Decidió ir a chequearse cuando se cansó de que le preguntaran el sexo.

Es una niña, pero tiene problemas, probable acondroplasia decía la sonografía.  Antes de ir al hospital fue a visitar a  Doña Elena, ella no me va a dejar sola, pensó.  Enseguida la señora llamó a una amiga que tenia un hijo ginecólogo, le digo:  “vete donde el doctor Morales, ya escuchaste te va atender”

No le contó nada a Andrés, prefirió tragárselo sola, como la doña se tragaba todo. Creo que lo aprendió de ella.  Esa noche no pegó un ojo, durmió como una estatua.

 El doctor Morales  la recibió como una más de las múltiples consultas que su madre le impone.  Mami creé que tengo una ONG. “Mujer está niña no podrá valerse nunca por ella misma, tiene una malformación congénita, tendrá el cuerpo deformado, no podrá caminar, no es un bebé normal, le dijo.  “Si quieres te puedo ayudar a interrumpir el embarazo “. Mary se quedo fría.  Imposible doctor, jamás, esta niña me la mandó Dios y la voy a criar. El doctor no hizo comentarios. Que pena pensó, esta joven no imagina lo que le espera.

En el lecho de muerte visitó a Doña Elena, ella la ayudaba cuando sus hijos le daban dinero.

Si a esto le llaman vida, por mucho, prefiero la muerte, le dijo sosteniéndole la mano.  Gracias por todo y váyase en paz que a mi me falta mucho por cargar  todavía.

El Nacional

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