La diferencia es que a mí me cabría cárcel
Deben tratar al paciente como si fuera su madre o como les gustaría que lo traten a ustedes, fueron las palabras de introducción a semiología del profesor, doctor Peña Zinc. Cuando llegan casos como el de Damna María, sus palabras me retumban, me persiguen, como el cintillo que sale en la parte inferior del televisor, se tornan incisivas.
Damna tiene 22 años, es referida por un prestigioso reumatólogo. Viene por amenorrea, tiene dos meses sin ver la menstruación. Trae el cuerpo del delito: prueba de embarazo positiva. Luce ansiosa, como todas joven que se ha creído el cuento de que el destino de la mujer es ser madre. Desafiar el designio se reprende con la cruz de la culpa eterna.
Con el porte de mujer que lucha por vivir inicia su solicitud: Hace tres años debute con Lupus, me someto a diálisis semanal. Estamos juntando para comprar un riñón y hacer un trasplante. Mi madre sólo cuenta conmigo, mi papá nos abandono cuando ella estaba embarazada del menor, trabajo y estudio. No es el mejor momento para embarazarme, dice el doctor, mi vida podría correr peligro.
Mientras ella habla pienso en no voy arriesgar mi oficio por salvar la vida de Damna, ella está muy grande y debió protegerse. Le indiqué una sonografia. Háztela y hablamos, le dije.
Al día siguiente se presentó acompañada con una mujer, quizás de mi edad, cubierta por una máscara de angustia y desesperación, afirmó: soy su madre, por favor interrumpa el embarazo, estoy luchando para comprarle un riñón, yo no califico como donante. Ayúdeme a salvar mi hija. ¡Qué trago tan fuerte!, mami dame fuerzas, imploré.
Embarazo viable de 7 semanas, latido cardiaco presente reportó la sonografia. Su médico se había equivocado, no fue donde mi que debió mandarla, mejor preséntese en el Congreso, las y los legisladores son los responsable de la salud de su hija, podría ir presa si interrumpo el embarazo, pensé decirle.
Las palabras de profesor me fustigan, finjo indiferencia, bajo la mirada y escribo: colocar 2 tabletas de Misoprostol, (citotek, citek) machacadas entre los dientes y la mejilla cada horas cuatro por tres dosis. No tragar, dejar que se absorban. Vas a tener cólicos y luego sangrado, cuando este sea muy abundante ve a emergencia.
Similares a estas son las tabletas que recomendó el legislador del PRD para interrumpir un embarazo, además de bajar con las nalgas seis peldaños de una escalera, la diferencia es que a mí me cabría cárcel.
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