Aunque se supone que debe tener los ojos vendados, la capacidad de ver y discriminar que tiene la Justicia dominicana se supera, cada vez más, a sí misma. La noticia de que el juez Reinaldo Ferreira del Juzgado de Atención Permanente del Distrito Nacional ordenó la libertad bajo fianza de un hombre de 76 años, acusado de violar una menor y envió a la cárcel de Najayo a una mujer que supuestamente actuó como cómplice, me sorprendió, a pesar de que creía que ya había perdido la capacidad de asombro.
El posible violador es liberado y la segura cómplice es encarcelada. Una contradicción aparente, que recuerda como en el pasado el sagrado templo de la Justicia abiertamente era un mercado, y obliga a preguntarse si ese mercado realmente quedó en la historia.
El juez vio indicios claros de un delito de violación y proxenetismo cuando dictó medida de coerción consistente en una garantía económica de un millón de pesos contra el supuesto violador de la menor de 12 años. Luís Eduardo del Castillo, el acusado, es una persona solvente. Es un reconocido comerciante de Villa María, propietario de una vidriera y de varias fincas. La señora Celia Moreno, quien se dedicaba a cuidar niños y que fue enviada a la cárcel, posiblemente carece de los recursos que le permiten comprar la libertad.
También las declaraciones del médico forense revelan una extraña y curiosa contradicción. Diagnostica que la niña presenta una defloración anal, pero alega que no fue violada. En beneficio del supuesto violador, la orden del juez se corresponde con las declaraciones del abogado del acusado. Según la prensa, éste afirma que el certificado no dice que la menor fue violada. Entonces, ¿la defloración anal no es un delito? Entiendo que deflorar es quitar una flor, es quitar la virginidad, y en el caso que nos ocupa es robar violentamente y con agravantes físicos y sicológicos la ilusión de la niñez.
Pero quizás, el juez, el médico legista y el abogado del acusado consideran que el sexo anal no es sexo y que penetrar por el ano a una niña tampoco es una violación. Recordemos que las leyes y las ciencias médicas se conciben desde el patriarcado, y que en la práctica se empecinen en proteger al violador. Esto huele mal, hay una distorsión, el juez favorece al principal acusado.
El Colegio Médico Dominicano, los grupos de mujeres, Unicef, Conani, y todas y todos los que nos sentimos indignados y asqueado por este mal olor debemos exigir una investigación profunda a la Suprema Corte de Justicia.
DiagnosticoRD.com

