Opinión

Ginecologia actualizada

Ginecologia actualizada

Un tumor es cualquier bulto que se deba a un aumento en el número de células que lo componen, independientemente de que sean de carácter benigno o maligno, es un crecimiento  anormal.  El teratoma es un tipo de tumor de origen embrionario. Es un tumor con tejidos que provienen de derivados normales de las tres capas germinativas.  Lo más alarmante, y muchas veces horripilante, del teratoma es que puede desarrollar pelo, dientes y huesos, incluso en ocasiones tejidos de órganos complejos como globo ocular, torso y mano.

En la antigüedad el desconocimiento llevaba a calificar este tumor como consecuencia a una maldición o comportamiento indigno, su nombre viene del griego teraton que significa monstruo.

Esta clase de tumor se clasifica en tres fases: un teratoma maduro (que normalmente es benigno), inmaduro (que es maligno) y monodermal o teratoma altamente especializado.

El teratoma se forma normalmente en los ovarios de las mujeres, en los testículos de los hombres y el sacro (el hueso grande y con forma triangular situado al final de la columna) de los niños.

 El pronóstico de un paciente con teratoma varía tremendamente dependiendo del caso y de la localización y tamaño del tumor. El diagnóstico de teratoma se realiza por histología, por estudio de las células por el patólogo, pero el diagnostico probable por estudios de imágenes, sonografia o radiografía es asertivo debido las características de las células del teratoma.

El teratoma tiende a crecer, su tratamiento es quirúrgico y dependiendo del resultado de patología será el seguimieto. Irónicamente, con todo lo espantoso que esta condición puede parecer, estos así llamados “tumores monstruos” podrían ser la respuesta a uno de los más controvertidos debates éticos y científicos de nuestro tiempo: la investigación con células madre.

Las mismas características que hacen a estos tumores tan temiblemente inusuales podría ser un recurso valioso para la investigación científica. La habilidad del teratoma para hacer crecer células humanas sin haberse convertido jamás en un embrión humano eliminaría el debate sobre la investigación con células madres. Al hacer crecer estos tumores a tejidos humanos reales, podrían ser más efectivos en los laboratorios que los animales, y también podría permitir a los investigadores experimentar con material “humano” que no está vivo.

 @lillianfondeur

El Nacional

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