Feminicidios de Estado
El Estado ha decretado: Tolerancia cero hacia la violencia contra las mujeres. Parecería que sus representantes han asumido esta lucha con compromiso, como una batalla de todos y todas. ¿Cómo puede un Estado que violenta a las mujeres decretar Tolerancia cero hacia la violencia contra las mujeres?
Una niña de 9 años violada y embarazada por un familiar (léase papá, tío, abuelo, hermano, primo, padrastro), no tiene más salida que aniquilar su vida y su futuro, porque el Estado, que declara Tolerancia cero hacia la violencia contra las mujeres, así lo determina, lapidando a una mujer en ciernes.
Una mujer encinta, que pone en riesgo su salud, su vida, a causa del embarazo, no puede interrumpir su gestación y continuar viva, porque el Estado, que promulga Tolerancia cero hacia la violencia contra las mujeres, se lo prohíbe. Debe dejárselo a Dios, ese que en ocasiones está muy ocupado y se olvida de las mujeres pobres.
Una mujer preñada con un producto inviable, que morirá después de nacido, debe esperar nueve meses para concluir el embarazo, en muchos casos poniendo en riesgo su vida, descuidando a sus otros descendientes, porque el Estado, que afirma Tolerancia cero hacia la violencia contra las mujeres, le impide interrumpir la gestación y preservar su vida.
Ese mismo Estado que enarbola la bandera de Tolerancia cero hacia la violencia contra las mujeres, no imparte educación sexual y reproductiva de calidad en las escuelas, para que toda la población esté en capacidad de conocer y ejercer sus derechos sexuales y reproductivos y disfrute de una vida sexual sana, libre, segura y protegida.
Este Estado, responsable de la salud de los dominicanos y las dominicanas, no vende anticonceptivos en las llamadas Farmacias del Pueblo de PROMESE. Su sistema de salud no ofrece suficientes métodos anticonceptivos para su población. Muestran con orgullo las cifras de anticoncepción, basadas en la esterilización quirúrgica. Una forma más de ejercer violencia contra las mujeres desde el sector salud.
No nos sirve que gasten dinero y nos acompañen en las marchas, o que pongan lazos o letreros en los edificios de las oficinas públicas. No se trata de actividades para las primeras páginas de los periódicos. No se requieren paneles, talleres, foros, comisiones. Se trata de un compromiso auténtico, real. Se trata de defender la vida de las mujeres como si fuesen las de ellas, o de sus hijas, sus esposas, sus hermanas o sus madres.
Nos parece bien que la Secretaria de Estado de la Mujer, la Vicepresidenta del Senado, el Procurador General de la República y el jefe de la Policía Nacional asistan a las actividades para conmemorar el día de no violencia contra la mujer. Pero nos parecería mejor que enfrentaran la violencia que ejerce el Estado contra las mujeres que fallecen por abortos inseguros o las que mueren por no interrumpir el embarazo oportunamente.
Ojalá que nuestras autoridades asuman su responsabilidad en los Feminicidios de Estado, desde sus esferas de poder. Necesitamos un Estado comprometido en los hechos.
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