Opinión

Ginecología actualizada

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Adam Smith vs discriminación hacia la mujer

El feminicidio y la mortalidad materna son la punta del iceberg de la violencia hacia  la mujer.

Ha fracasado la teoría económica del derramamiento, la cual sostiene que los buenos resultados macroeconómicos dejan, primero, sentir sus efectos positivos en los sectores más acomodados, para después ir “derramándose” al resto.  En nuestro país el crecimiento económico es innegable, el Banco Central refiere un 7.8 por ciento, colocándonos entre los países de América latina que ha generado mayor riqueza. El liberalismo económico ha fallado porque la pobreza no descendió de manera importante, de 34 a 32 por ciento, según cifras oficiales, y la calidad de vida continúa empeorado.  La mano invisible de Adam Smith no regula el mercado.  Ha quedado demostrada la necesidad de impulsar políticas públicas de desarrollo económico, promoción del empleo y lucha efectiva contra la pobreza;  de lo contrario el proceso de concentración de la riqueza se profundizará, junto a la desigualdad. Incluso Obama ha recurrido al estado para regular la economía.

Pasa exactamente lo mismo con la discriminación hacia la mujer. No bastan políticas de desarrollo económico, de disminución de la pobreza, de generación de empleo, de acceso a educación y salud.  La inequidad de género no disminuye sin el compromiso del estado, sin políticas dirigidas a erradicarla.

Para quebrar el sistema patriarcal (machismo) es indispensable el apoyo del estado.

La aplicación de la  ley no es suficiente, el hecho de que algunos violadores o asesinos de mujeres, exentos de cuña, cumplan la ley, no disminuye la violencia, como sustento, los feminicidios van en incremento.

A las mujeres les han otorgado el rol de velar por el cuidado de la familia, solo por nacer con útero. La cosificación de la mujer es responsable de innumerables males. Un padre que de manera reiterativa violaba su hija se defendió afirmando: “yo la he mantenido desde que nació, ¿quién mejor que yo para estrenarla?”  El machismo  enseña, tanto a hombres como a mujeres, que la mujer es una cosa, para usar, tirar, oprimir, obligar, controlar; si acaso intenta tener libre albedrio es plausible  asesinarla: “la mató por amor”, “crimen pasional”.

Recuerdo un comercial dirigido a las mujeres: “nos pueden perdonar ser brutas, pero jamás ser feas”  Además de lindas  la mujer está predestinada a ser: tranquila, cariñosa y sacrificada, requisitos necesarios para entrar al reino de las damas.

El estado tiene la obligación de implementar políticas que erradiquen la violencia hacia la mujer, discriminar es violentar, es violar.

Los vientos del Oriente soplan a nuestro favor, las invito a exigir una vida digna.    Amínense.

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El Nacional

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