Credibilidad y confianza como puntos de partida y sostenimiento. Condiciones que parecen ausentes en el gobierno de Danilo Medina, lo cual amenaza seriamente su estabilidad. Con una base política en un progresivo deterioro, reclama una reparación moral y estructural de pies a cabeza, a los fines de recuperar su legitimidad.
A confesión de parte: el propio tesorero del PLD asegura que recibió aportes en favor de su partido, fondos que habrán sido utilizados para imponer victorias a Danilo Medina y a Leonel Fernández. La suma de 35 mil millones de pesos es escandalosa por ella misma. No digamos, entonces, del oscuro destino dado.
El poder pudo haber servido ahora para seleccionar acusados en el expediente Odebrecht, y excluir favoritos, pero de ninguna manera evita los nefastos efectos que arrastra la impunidad. Agrieta la imagen en lo referente a la confianza, enviando una mala señal y dando un mal ejemplo a los jóvenes. Encuentran motivos para creer que ‘si los de arriba hacen y deshacen, y nada pasa, qué nos dejan a nosotros que apenas comenzamos’.
La falta de legitimidad deviene irremediablemente en la pérdida de autoridad. Y es aquí donde se refleja, dramáticamente, la ingobernabiliad con todos sus males y consecuencias, que se percibe marcadamente en este segundo mandato de Medina.
Esto se traduce en el completo rechazo a lo que venga del sector oficial, con efecto en todos los sectores de la vida nacional. El cuestionamiento ya trasciende a la oposición. Empresarios, sindicatos, gremios profesionales, el clero, universidades reclaman un reordenamiento político y económico.
El auge de la delincuencia, con ribetes alarmantes –más que nunca-, gana espacio, y todo parece indicar que también la batalla al gobierno, cuya base social y el respaldo de los sectores productivo, sino ha sido negado del todo, está en duda, muy cuestionado.
Enredado entre subterfugios y arreglos fuera de la ley, el tiempo se le agota a este gobierno, que apuesta –como antes-, al uso de los fondos públicos en la compra de voluntades al margen de una popularidad muy disminuida.

