El Gobierno advirtió ayer que impondrá una ley salarial si mañana no se produce un acuerdo entre los empresarios y el sector sindical, que han fracasado en varios intentos por establecer un monto definitivo.
El Secretario de Trabajo, doctor Max Puig, aseguró que impondrá la ley de salarios mañana, aunque aclaró se busca el acuerdo y, en consecuencia, no puede anunciar ninguna medida antes de que se sienten de nuevo empleadores y trabajadores.
Puig explicó que se abstiene de adelantar cuál sería la medida a tomar, porque sería faltarle al respeto a las partes en conflicto.
El aumento salarial es favorecido por el vicepresidente Rafael Alburquerque, quien dijo que el Comité Nacional de Salarios (CNS) puede tomar una decisión aún cuando no haya unanimidad. Explicó que el comité es un organismo tripartito, compuesto por el Gobierno, patronos y sector sindical, y que si dos de las tres partes se ponen de acuerdo el aumento puede quedar establecido.
El comité se ha reunido sin éxito más de tres veces, para tratar el aumento del salario mínimo, en tanto el Gobierno ha manifestado que el porcentaje que se acuerde debe ser retroactivo, porque debió establecerse hace dos meses.
Puig habló del tema, durante la reunión que sostuvo ayer con dirigentes municipales del Partido Alianza por la Democracia (APD), con quienes analizó las perspectivas de esa organización política.
Los representantes patronales y sindicales, con la mediación de Trabajo, no pudieron conciliar un porcentaje de aumento salarial, el jueves de la semana pasada, y convinieron en reunirse mañana.
El impasse debe a que los empresarios no quieren establecer un salario por encima del mínimo, aunque en esta ocasión elevaron de 12 a 15% su oferta, mientras los sindicalistas alegan que la oferta no les fue hecha de manera oficial.
Rafael Pepe- Abreu resaltó que bajaron a un 22% su demanda de alza salarial para los que ganan hasta 7,360, que es el sueldo mínimo; un 18% hasta los 15 mil; un 14% desde 15 a 21 mil pesos y desde ese monto hasta 27 mil 522, un 12%.

