La profundización de la crisis económica y los cambios en el modelo económico, y como consecuencia de ello, la eliminación de incentivos, facilidades, compensaciones y otras formas de subsidio, debido a la caída en las recaudaciones fiscales, al parecer ha agrietado las relaciones entre el Gobierno y el sector empresarial, como se ha manifestado en los reiterados enfrentamientos verbales que han sostenido en los últimos meses.
De un lenguaje conciliatorio, propuestas conjuntas de ambos sectores, la mayor parte de las cuales se expresaron en su momento a través del Consejo Nacional de la Competitividad, para hacer frente a la crisis, se ha pasado a un abierto enfrentamiento e incluso, a pedidos de sustitución de funcionarios públicos.
Si se hace un recuento se verá que una parte importante de las propuestas de diversos sectores productivos para salir de la crisis, pasan por el reclamo de mayores incentivos, freno a la voracidad fiscal, cambio en la política de gastos del Gobierno.
Del lado gubernamental se planteaba la necesidad de un cambio de mentalidad que llevara a los productores a ser más agresivos en la implementación de nuevas tecnologías y métodos de gestión.
Cuando la crisis apretó, los intereses se definieron solos. Cuando el dólar y los combustibles subieron, lo hicieron todos los bienes y servicios; cuando se desplomaron, a éstos les nacieron alas. Se dijo que era un problema de inventarios y al parecer, a la fecha, éstos no se han agotado.
En eso llegó la Cumbre. Parece que ese fue el último escenario donde se discutió si perder la forma.
Monchi Fadul dijo que sólo se buscaba competitividad hacia el sector externo, pero que a lo interno ésta no existía, sino cárteles que se ponían de acuerdo para fijar precios.
Radhamés Segura jura que el sector privado fracasó en la administración del sector eléctrico.
Héctor Valdez Albizu dijo que ni sueñen con que la tasa de cambio será utilizada por esa entidad para subsidiar los problemas de costo de ningún sector.
Los empresarios, de su lado, tampoco se han quedado callados, no han otorgado nada.
Celso Marranzini dijo que la CDEE es un caos, base de proselitismo de un proyecto político que agota sus recursos, y Roberto Bonetti dijo que fue el Gobierno el que fracasó como administrador.
Ante esto, quienes apuestan a la conciliación al margen de los intereses tendrán que hacer magia.
FRASES
La solicitud de un acuerdo con el FMI evidencia el complejo de Guacanagarix del sector empresarial.
Vicente Bengoa
La compra de las acciones de Ede-Este es un retroceso.
Marisol Vicens
En números
1,200 Millones
De dólares en el 2008 para la electricidad.

