Ni siquiera sé por donde empezar con un análisis de los recientes enfrentamientos entre los empresarios y algunos funcionarios del Gobierno. Ciertamente han dejando en evidencia muchas de las incongruencias a las que he estado tratando de llamar la atención desde que empecé a escribir, pero son temas tan diversos que forman parte de un todo (al que podemos llamar el desastre dominicano) que a simple vista pueden que ni parezcan relacionados.
Un funcionario afirma que los empresarios se benefician de unos privilegios que les ha otorgado el Estado, que suman más de 100 mil millones de pesos al año en exenciones. Pero quisiera yo saber. ¿Qué es eso de privilegio en exenciones? ¿Qué los empresarios no tienen que pagan un listado absurdo de impuestos que de otra forma eliminarían la rentabilidad de sus negocios? No señor Bengoa, el Estado no les está dando nada a los empresarios con exenciones. Ese dinero es producido por ellos mismos. Lo que el Estado deja de hacer es pegarse como sanguijuela de los bolsillos de ellos, a ver si sus negocios y los empleos que generan sobreviven.
Por otro lado, los empresarios y los productores locales han quedado en evidencia por lo que son, los principales patrocinadores del desastre económico que perdura Gobierno tras Gobierno. No hay oportunidad que estos no aprovechen para presionar un subsidio a favor de su sector para ficticiamente sostener la demanda, ni una protección de personas destructivas que importan bienes en detrimento de la producción nacional o algún financiamiento estatal a tasas preferenciales. Desde las habichuelas, el pan, la electricidad, la gasolina, el gas, pollos, etc. el Estado ha tenido que meter la mano para proteger o para sostener de manera ficticia los precios y por ende la demanda. Los empresarios quieren hacer su bizcocho y comérselo también.
Ahora lo divertido de todo el debate es ver las bravuconadas de lado y lado. El Estado no va a quitar ninguna exención al empresariado, por algo esas están ahí. Si ellos creen que se están perdiendo docenas de miles de millones en impuestos sin cobrar, se van a espantar cuando pierdan mucho más aún por llevar a la quiebra a cientos de negocios al eliminarlas. Y los empresarios francamente han demostrado ser leones sin dientes ni garras.
Entre un empresariado que desea protección y subsidios, un Estado benefactor que siempre va a estar necesitado de dinero, y unos consumidores que se dejan llevar como vacas al despeñadero, ciertamente el futuro de la economía dominicana es cuestionable en el mejor de los casos.
Todos los sectores del país se han metido juntos en este atolladero, y no se crean el cliché de que juntos pueden salir. No, de afuera tendrán que venir a forzarnos a hacer las cosas correctamente, como siempre, porque francamente, los dominicanos hemos demostrado una y otra vez que somos incapaces de ver si quiera dos jugadas más adelante en cualquier partida.

