El teatro, antes que cualquier otra consideración, es una fiesta de la vida. Expresión vital.
Es un arte ciertamente complejo y comprometedor cuando lo que se pretende es lograr un hecho escénico trascendente, que imprima tanto en la pupila como en la conciencia, una experiencia vital, sentida comprometida desde si misma con formas y conceptos que lleven a quien las disfruta a niveles escasamente alcanzados antes. Cuando el teatro, logra ese nivel, todo el esfuerzo de ensayos, se sacar tiempo donde no había horarios disponibles, toda la brega de producción de primera magnitud, todo el talento convocado, habrá valido cada jornada de empeños, detalles, desvelos y de inversión esencial de tiempo, recursos y compromiso con el arte como llama que quema, sin quemar, el alma del artista.
Golpe Bajo, con texto dramático, irónico y de indudable matiz de humor negro, es la exquisita muestra de que un arte teatral vivo, intenso, lúdico y válido es, más que necesario y posible, la necesaria demostración de la potencialidades que, por falta de levantar un telón a tiempo, nos hemos estado perdiendo. Félix Germán, Kenny Grullón y Frank Perozo entregan tres actuaciones exquisitas y viscerales, tomadas desde el fondo de sus capacidades y apoyados en un texto del absurdo que juega con las palabras, crea encierros lingüísticos burlescos y bien manejados, para dejarnos clavada en la garganta las preguntas recargadas sobre el sentido de vivir, la competencia personal-corporativa, la contaminación del ambiente, la incomunicación, la agresividad y las maniobras del poder, sin poder alguno.
El aporte actoral de Golpe Bajo, encandilado sobre un concepto textual inquisidor e inteligente, tiene escasas referencias de comparación. Experiencia y entrega al escenario de estos tres hombres, abren las cortinas de un panorama de actuaciones apremiantes y limpias, abigarradas cuando es necesaria la danza de la palabra para referir soledad, encierro y tristeza existencial, todo dispuesto para que el beneficio perceptivo sea el del público, escasamente entrenado para niveles de teatro de este tipo. El autor de este texto dramático, el norteamericano Richard Dresser, logra un juego entrecruzado y sarcástico de palabras que cobran una vida juguetona, irónica y mutualmente aislante de cara a los personajes en su relación. Este juego es reinvindicado con entereza por los tres protagonistas.
Yo, volvería a verla tantas veces como sea posible.
UN APUNTE
Personajes
La escenografía de Marcel Ferder y impresionante sonido de Amable Frómeta Batista, son los personajes cuatro y cinco de este montaje y el seis lo constituye el vestuario precisamente gris de Reading Pantaleón de los tres actores.

