Miles de haitianos y una escasa población de dominicanos se observan en la región fronteriza, especialmente en la llamada carretera Internacional, un rústico camino de tierra de cuatro metros de ancho, que divide a los dos países, donde la presencia del Ejército de la República Dominicana es muy limitada. La zona es objeto de acciones de deforestación por haitianos que usan leña y carbón como combustible para cocer sus alimentos.

