Es lamentable encontrarse todavía hoy, ya iniciada la segunda década del Siglo 21, artículos periodísticos en los que aún en nuestro país existan profesionales de la salud y la conducta que se atrevan a realizar comentarios como los realizados por el Dr. Dunker en el artículo publicado en la seccion GRANDES TEMAS, del pasado sábado 20 de Julio en este vespertino.
En el mismo, este psiquiatra y terapista familiar a todas luces enarbola la bandera de la ignorancia y el rechazo a la diversidad, al atreverse a comentar (y cito), «que la preferencia homosexual no es algo normal, puesto que contradice el esquema de la naturaleza para la reproducción de la especie».
Al sudodicho galeno por lo visto se le ha olvidado seguir avanzando en sus estudios científicos por cuenta propia, (algo nada extraño en un país donde no se nos exige a los profesionales de la salud a realizar exámenes de actualización cada cierto tiempo), y se aferra a conceptos que pertenecen, tanto al DSM-I (Diagnostic & Statistics of Mental Disorders versión I, año 1952), como a los pensamientos regulatorios de la «santa-diabólica» Inquisición. Conceptos demás erradicados de los anales de la propia Psiquiatría moderna hace ya más de 33 años y contando. Se le recuerda a todos los lectores que mentalidad retrógrada, que en el año1974 la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (American Psychiatric Association) retiró la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales del DSM, justo 6 años antes de que se actualizara el DSM-III.
De igual manera le invito al doctor que se actualice en los datos epidemiológicos a nivel mundial pertinentes a las infecciones e infestaciones generales, sobre todo las de transmisión sexual como el VIH/SIDA, en el que según datos suministrados cada año por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se demuestra una mayor incidencia de casos de este tipo ocurren principalmente en la población general y no una que tiene una orientación sexual distinta a la media. Pasa lo mismo en los datos referentes a la drogadicción, el alcoholismo, transtornos de bipolaridad y tabaquismo.
Y me atrevo a apuntalar por igual los datos sobre casos de pederastia, incesto, zoofilia y demás desviaciones sexuales, los cuales se notifican más entre pacientes heterosexuales que en los de otra diversidad sexual como los homosexuales.
Por igual, si el promedio de vida de los homosexuales y lesbianas se acorta según él hasta 20 años menos que la «población normal» (que por favor nos ilustre de dónde es que se documenta, para ni siquiera pasar por ahi!), es más probable debido a la carga de ostracismo, odio inmerecido, rechazo familiar, laboral y del entorno que los circunda (entiéndase homofobia), por lo cual tienen que casi desde su edad pre-puber hasta los últimos años de sus vidas, al estar solos y casi aislados de su entorno, y sin tener casi nadie con quién compartir las anécdotas y buenos recuerdos de sus vidas, como la gruesa de la población general.
Es quizás el mismo tipo de carga emocional, o aún peor, que la que sufrían los esclavos de raza negra y mestizos en los Estados Unidos hasta su emancipación en el año 1865, cuando eran considerados «animales sin alma que no tenían mentes para pensar con raciocinio». Emancipación ésta que realmente empezó a brotar en el año 1955, cuando Rosa Park se negó a ceder su asiento del autobús para que un hombre blanco se sentara.
