Opinión

Gratitud y salud

Gratitud y salud

Los médicos trabajan y se esfuerzan para conservarnos la salud (Diderot), porque la belleza de ella es la más perfecta (Williams). Las tribulaciones a todos nos acontecen, y sustento que quienes no agradecen, pocos motivos tienen para vivir. Mi eterna gratitud a Jesucristo,  a mi entrañable y buena madre, profesora Mercedes María Nina, quien merodea mis pasos (a veces vislumbro su celaje), me protege y cuida. Así otros seres amados, como mi tía doña Luz Nina viuda Peña.

Menciono a personas solidarias en mis tristezas y dolores, entre tantos, al doctor Nelson Rosario, general de brigada PN, al capitán de Asuntos Internacionales EN, quien me visitó, a Luis Mercedes y la liga de su nombre, al doctor Domingo Peña Nina, doctora Ulda Peña Nina, ingeniero Frank Peña Nina, Alberto, César y doña Ana y familia, desde Las Matas de Farfán, en Carrera de Yeguas a Minerva y  Alberto y a Aníbal Morillo y su esposa Nancy.

Ese reconocimiento a YubiI y Dania Puello, Belkis Puello, Migda Pérez, a mi adorada comadre Tirsa Zapata, a Rafy Miliano, Carlos Corporán y a Daniel Peralta, licenciado Dámaso Mateo, doctora Fátima Mañaná, a Estanislao, a Rosita, Leonora, Bienvenidito Bautista, ingeniero Serapio Terrero, licenciado Julio C. Jiménez Silié y Carmen, a María Perdomo y familia, desde España, y a su madre, a Nana y demás en San Gregorio de Nigua, a Rosendo Montás y Rosa, al doctor Maguá Moquete y a mi hermano Enoc Peña Nina y a Francisca, a don Jacinto García y esposa Gilvis Núñez, sus hijos, la Reyna y Jacintico, dos grandes vecinos.

Al inmortal del deporte Moisés Lembert, al ingeniero Teuri Matos Nina, a Rafael Nivar, al doctor Leonardo Mateo, doctora Ivelisse Cornielle, a Magdalena Peña y los directores y el personal de la Escuela de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de las FA y del Instituto de Dignidad Humana de la PN, A los subdirectores, el personal y profesores, a la farmacia Enriquillo,  a Milagros Magdalena, y a todos lo que allí laboran; a Jhonny P. Morillo Paredes, Martha Rodríguez, licenciada Evarista Rodríguez, el mayor Olivo, a la gran Eliza, asistente del doctor Roa Castillo, al coronel Castro, al urólogo Suero, a Félix García, Manuel Ramón Infante, Geraldo Vilaseca, Francisco Rojas, licenciado José Miguel Escolástico, y a David Toribio.

En el extranjero y aquí, mis salutaciones a Mirtha Medina, Daysi Peguero, Betania Cuesta, Antonia Matos, Dilcia C., Toñita, Belkis B., Antonieta Tejada, Gladys Nina, Xiomara Espinal Nina, Víctor Martínez,  Matilde la fiscal y demás hijos, Daysi Nina, Filingo Castillo, Eliezer Zapata, Diógenes y esposa, Julio Alcántara, a Lilliam Mejía, Ángela Encarnación, Catalina Gerónimo, la viuda Valoy, Abraham Domínguez, Sarah Zamariego, Martín Encarnación, doctor Enrique Adames y el periodista Tomás Aybar, a Liliana , Olga Ramírez y Daysi Ramírez, muy amiga de Mamá.

A mi comadre Miledy de los Santos y a todas las personas que me han llamado, visitado y preocupado por mí. La vida es el sueño de una sombra, decía STJ.

El Nacional

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