A través del gravamen de dos pesos al galón de gasolina durante la reforma fiscal de 2012 se han recaudado más de dos mil millones de pesos. Los recursos eran para promover el desarrollo vial y la renovación del parque vehicular. Sin embargo, a la fecha no se sabe cuál ha sido el destino de unos fondos a los que uno que otro gremio del transporte suele aludir solo en coyunturas muy particulares.
El dinero, contemplado en la Ley 253-12 de Fortalecimiento de la Capacidad Recaudadora del Estado para Sostenibilidad Fiscal y el Desarrollo Sostenible, es recaudado por la Dirección General de Impuestos Internos (DGII). La administración es coordinada por el Ministerio de la Presidencia.
Los combustibles, particularmente la gasolina y el gasoil, son los artículos con mayores cargas impositivas. Pero el Gobierno, para evitar conflictos antes que alzas en la tarifa a los usuarios, también los subsidia a las empresas transportistas. Los recursos son un misterio.

