Opinión

Gravar fortunas

Gravar fortunas

Los mercados y las grandes fortunas han sido estigmatizados, de alguna manera, como si fueran los grandes causantes de la crisis que gravita sobre las economías. Gente pensante se ha dejado envolver por un discurso que, además de no apoyarse en la verdad, oculta realidades como las irresponsabilidades de los Gobiernos, que han llegado al colmo de incurrir en fraudes e irregularidades con tal de mantenerse en el poder. La crisis griega, que se ha convertido en una suerte de iceberg de la eurozona, tuvo su origen en todas las maniobras de sus autoridades para presentar una estadísticas que facilitaran su ingreso a la Unión Europea. Tuvo que estallar una crisis para que la verdad saliera a relucir, pero en lugar de culpar a la clase política, el dado ha sido cargado contra los mercados por las condiciones que ponen para rescatar la economía. Ahora el presidente estadounidense Barack Obama, en su plan para conjurar el déficit y dinamizar la economía, ha hecho énfasis en gravar las grandes fortunas. Es posible que fortunas que no hayan costado una gota de sudor, las que no generan empleos, deban ser tomadas en cuenta. Pero de analizarse bien la realidad es posible que el sector empresarial, tanto en Estados Unidos, como en cualquier otra parte, lo que necesite sea estímulos para crear más riqueza y por tanto más empleo. No es que no se paguen impuestos. Lo que no se puede es abusar ni estigmatizar a los creadores de fortunas a través del trabajo como si fueran los culpables de los déficits fiscales o de maniobras tan costosas como las guerras que libra Estados Unidos en Irak y Afganistán. O de que Gobiernos no hayan cumplido con la seguridad social, la construcción de obras de infraestructura, elevar cada día más la calidad de la educación. Los llamados mercados no han surgido con fines sociales ni humanitarios. Pero los Gobiernos tienen que ser más responsables.

El Nacional

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