Opinión

Guadalupe

Guadalupe

No, no se trata de la Virgen de Guadalupe, patrona de México, y protectora de muchos dominicanos, se trata de la isla de Guadalupe, entre Monserrat y Dominica, con forma de mariposa, donde cada dos años se celebra un Congreso de Escritores del Caribe.

Al primer Congreso fuimos Blas Jiménez y yo, y pudimos visitar la casa paterna de St. John Perse, el poeta nacional ausente de la isla, a la que nunca quiso regresar porque prefirió la que guardaba en su memoria y sueños.

Al segundo Congreso, tuve el honor de acompañar a Marcio Veloz Maggiolo, a quien estuvo dedicado, junto con Roberto Fernández Retamar, director de Casa de las Américas.  Con ellos viajamos por toda la isla, porque prácticamente cada biblioteca de Guadalupe alberga una colección de publicaciones de la Casa.  En ese Congreso Marcio quedó elegido como vicepresidente del Congreso, por la República Dominicana, y yo como el enlace entre el Congreso y el país.  En ambos,  se dieron cita la crema y nata de la intelectualidad caribeña, entre ellos Derek Walcott,  de Santa Lucia, Premio Nobel de Literatura y creo que el mayor de los poetas de la región.

El Tercer Congreso se realizó en el mes de abril, y tuvo como invitado de honor al escritor norteamericano Russel Banks, autor de clase obrera, considerado como uno de los mayores novelistas norteamericanos, poeta y cuentista.  Influenciado por Hemingway y Faulkner, sus temas giran sobre la vida del proletariado norteamericano y sus obras están traducidas a más de veinte idiomas.

Sencillo, cálido, en su discurso inaugural, sobre Memoria e Historia: La verdad histórica y la ficción novelística, dio una demostración de erudición y de alegría por estar entre nosotros; luego se integró aun panel, moderado por Roger Toumson, con Gisele Pineau, reconocida escritora de la Guadalupe, Johanne Hillhouse, de Antigua y Barbuda, y Áurea María Sotomayor, de Puerto Rico.

El tercer Congreso se centro en la poesía épica; las figuras heroicas en la literatura de la región; la estética de la epopeya colectiva; las obras emblemáticas de la memoria colectiva caribeña; y  la epopeya colectiva desde el espejo de la poesía.  Un verdadero desafío frente a autores herederos de ese gran poeta épico que fue Aimé Cesaire, de Martinica, y Derek Walcott y su Omeros, el gran poema épico de la saga de nuestras islas.

Yo presenté mi poemario EVA-SION-ES como  poema épico que narra la expulsión de Eva del Paraíso y su tránsito por las distintas mitologías, sistemas esotéricos y religiosos, hasta su arribo al nuevo paraíso que es El Caribe, no sin antes dedicar mi ponencia al gran poeta épico de la República Dominicana: Don Pedro Mir.

Maravillosa experiencia.

El Nacional

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