Hipólito Mejía ganó la Convención del PRD como habían pronosticado casi todas las encuestas en los últimos meses. Ganó, porque era el mejor candidato, el de más experiencia y capacidad, el que tenía el mejor discurso, las mejores propuestas, carisma y buena comunicación con la gente.
En vez de intentar crear crisis, Miguel Vargas ha debido reconocer, como lo hizo cuando perdió de Leonel Fernández, la victoria del compañero Hipólito Mejía, y el trabajo arduo de la Comisión Organizadora de la Convención. Ese gesto lo hubiera enaltecido y colocado en otra dimensión política y humana.
Durante la campaña, Miguel montó un operativo de fin de semana para contrarrestar la creación de los Comités Afectivos de Hipólito que habían organizado más de 500 nuevos votantes. El grupo de Miguel anunció que logró inscribir 523 mil personas. Significaba que entre ambos habían organizado más de un millón de personas. Ahora resulta que el medio millón de Miguel sí podían votar, pero el medio millón de Hipólito no.
¿Dónde estaban los representantes de Miguel cuando votaron esos 200 mil peledeístas? ¿Cómo, si la gente no anda con un letrero en la frente Miguel ha podido, en apenas horas, identificar a los 200 mil peledeístas que votaron por Hipólito?
Mucha gente pregunta, ¿dónde estaba la estructura partidaria que Miguel decía insistentemente que estaba bajo su control? Les respondo: Esos señores y señoras estaban en la calle buscando votos. Gracias a ellos, Miguel obtuvo tan alta votación. Y gracias a ellos Hipólito no alcanzó 200 mil votos más de los que logró. Con toda esa estructura y con todo el dinero que se utilizó, se logró reducir mucho la diferencia, que sería entre 75 y 80%, contra un 20 o un 25%. Hipólito, no Miguel, era el candidato de la mayoría. Por eso ganó.
Hipólito respetó el pacto de la unidad. Miguel, en cambio, lo violó horas después con un spot insultante. El día de las elecciones dijo que Hipólito era el retroceso. Horas después se declaró ganador…
Ahora es necesaria la reconciliación olvidando los agravios y las heridas de la campaña. Es oportuna la expresión de Peña Gómez: El PRD unido, jamás será vencido! Y no olviden que quien divide, traiciona.

