Opinión

Haití después del terremoto

Haití después del terremoto

Han pasado dos años después del trágico sismo  en la República de Haití. Todos conocemos la dimensión de aquella tragedia.

Aquella tragedia que llenó de dolor a esa media isla del Caribe, un Caribe cuyos integrantes viven como gemelos que se separan para no verse el rostro, división que impusieron las grandes potencias  para ejercer su dominio sobre estos pueblos, que arrastran sus  cadenas como maldición impuesta por un destino cruel que, a pesar de los siglos, lacera la existencia de nuestros países.

Al minuto de ocurrir el Terremoto, los dominicanos y dominicanas empezaron a cruzar la frontera  para socorrer a sus hermanos haitianos, un gesto de solidaridad nunca visto. El pueblo dominicano dio el mejor testimonio de amor por sus hermanos. La frontera se convirtió en un río de seres humanos que marchaban a pie, en camiones y tractores; en sus manos llevaban agua, medicina y alimentos para ayudar dentro de sus escasas posibilidades materiales, pero su inmenso y rico amor movía sus corazones para enfrentar el desafío que tenía al frente, impuesto por la dura realidad de la vida en aquel momento. Algunos llevaban pocos panes en sus manos, pero iban cargados de lágrimas, entrega y amor en su gesto solidario.

Algunos países empezaron a llegar para apoyar a Haití. Otros no llegaron, pues estaban en Haití ayudando desde hacía tiempo: Cuba no llegó, ya Cuba estaba. Y la tragedia no fue peor porque más de  500 hombres y mujeres cubanos en el área de la salud estaban ya establecidos en Haití en una acción internacionalista como médicos. Aquellos hombres y mujeres altamente entrenados, estaban allí en ese difícil momento.

República Dominicana, Cuba y Venezuela han sido los países que más han contribuido con la recuperación de Haití. Muchos países y personalidades de fama mundial fueron a presenciar  aquel drama, en un gesto vergonzoso y despreciable, para posar frente a los  medios de comunicación.

Después de dos años, Haití no ha logrado superar significativamente los graves problemas causados por el terremoto de enero 2010. Cientos de miles de sus ciudadanos aún viven bajo carpas, que no alcanzan la categoría de casas o viviendas, sin las condiciones mínimas desde el punto de vista humano.

Y pensar que todos los problemas de Haití se pueden resolver con lo que se gasta en el mundo en un día de guerra innecesaria.

El Nacional

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