Opinión

¡Haití vive!

¡Haití vive!

Haití es reconocido mundialmente por sus artes plásticas.  Apoyar a sus exponentes con un fondo para materiales con miras a realizar una primera Bienal que  quede establecida cada dos anos, es un modo concreto de estimular el resurgimiento de este sector artístico.  Santo Domingo creó las Bienales de Artes Plásticas del Caribe, y tiene vasta experiencia en su organización.

Este programa para los artistas debería llegar a las escuelas.  Los niños no quieren entrar a los salones de clase por temor a que colapsen.  El teatro y la pintura, la danza, son mecanismos ideales para que retornen.  Lo mismo se puede hacer en los hospitales, por el valor terapéutico de estas actividades.

Simultáneamente con los talleres, habría que iniciar una tarea de documentación, tanto de esas experiencias como de rescate de los documentos que ya existen sobre cada disciplina.  Ese trabajo, ya iniciado por el Smithsonian, incluye la codificación de la documentación, la restauración de las bibliotecas, o la creación de bibliotecas  donde no las hay, pero también incluye la adopción de la fotografía como manera no solo de documentar la experiencia sino también de desarrollar una nueva sensibilidad, otra forma de mirar el entorno, de apreciar el espacio donde habitamos.

Ya hubo,  un taller de restauración  en la Escuela Nacional de Arte de Haití.  Habría que buscar el apoyo de países vecinos, con amplia  experiencia  en la restauración, como Cuba, para formar restauradores  locales, para la Escuela Nacional de Arte y para los talleres que se formarían con pintores  populares, para que adquieran una formación general en la técnica.

Imprimir ediciones populares para cada género artístico que apoya el trabajo de los talleres.  En Venezuela existe una Editora Nacional especializada en ese tipo de publicación, que podría  considerar apoyar esta iniciativa.

Lo mismo acontece con la televisión.  Telesur oferta, de manera gratuita, programas de educación y cultura que podrían traducirse al creole, y también apoyarían  el trabajo.

¿Cómo se podría concretizar este plan?

 Creando  una Casa de la UNESCO, o de la Humanidad, en Puerto Príncipe, para esos fines. Apoyada por el Estado haitiano, una casa para alojar a los y las artistas que vendrían a apoyar el proceso, a impartir los talleres, y  tutoriar el surgimiento de futuros y futuras  talleristas.  Un vehículo, para su transporte, con chofer y seguridad.

Y la creación de un fondo para la ejecución del proyecto, materiales,  viajes, mantenimiento y estipendios de las brigadas de artistas, con conciencia de género, con experiencia en el trabajo con discapacitados/as (miles), y vocación para el trabajo y la educación popular.

Santo Domingo es una cantera de artistas comprometidos, habría que involucrar a la UNESCO local,  y acercarse al nuevo Ministerio de Cultura con esta oferta de buenas voluntades.

El Nacional

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