PUERTO PRINCIPE. AP. Una de las solicitudes de ayuda más frecuentes en Haití luego del terremoto de hace un mes son tiendas de campaña, pero la comunidad internacional y las autoridades haitianas les están respondiendo a los centenares de miles de refugiados que deberán sobrevivir con lonas de plástico hasta que se puedan construir refugios fijos.
El problema es que casi nadie cree que pueda haber suficiente cantidad de refugios listos y a tiempo para cuando llegue la temporada de lluvias en la primavera.
Una mujer tenía la frente perlada de transpiración bajo la lona de plástico azul que le dieron a su familia. Dijo que cuando llueve, el agua se filtra por las rendijas y convierte en lodo el piso de tierra.
Si uno le pregunta a cualquiera de los cientos de miles de víctimas del terremoto que viven a la intemperie en la semidestruida capital haitiana, obtiene la misma respuesta: necesitamos carpas. Sin embargo, la comunidad internacional y las autoridades haitianas han decidido que los damnificados deben arreglarse con las lonas hasta que se puedan construir estructuras fijas.
Marie-Mona Destiron, de 45 años, recibió una lona de soldados estadounidenses. Su marido Joselin Edouard la ató a un arbolito sobre una ladera polvorienta debajo del muro del club campestre que usan los soldados como base de operaciones.
Allí vive la pareja con sus seis hijos. Son relativamente privilegiados, ya que están cerca de donde los soldados distribuyen alimentos, aunque cuando aterrizan los helicópteros los inundan de polvo y hojas.
Sin embargo, el lugar que ocupan es proclive a inundaciones y deslizamientos de tierra y cuando lleguen las lluvias y ni qué decir los huracanes serán vulnerables. Una carpa nos daría más espacio. Somos demasiados aquí, observó Destiron.
Las autoridades replican que, con 1.200.000 desplazados por el sismo unos 770.000 de ellos todavía en la capital no hay lugar para carpas de tamaño familiar con sus bases que ocupan mucha superficie.

