Opinión

Herencia balaguerista

Herencia balaguerista

¿Por qué si los idearios de Bosch y Peña se inscribían en la decencia, el grueso de los miembros de nuestra clase política reniega de ellos y se inclina por el clientelismo y la compra de conciencia, prácticas que caracterizaron al doctor Joaquín Balaguer durante los 22 años que gobernó el país?

Bosch y Peña levantaban discursos basados en ideas democráticas, abogaban por transformaciones sociales y económicas, focalizando la pobreza y el analfabetismo como problemas a solucionar.

Los líderes emergentes, en su mayoría, se aprovechan de la baja escolaridad y las necesidades de la gente para comprarle su conciencia, mediante la entrega de dinero en efectivo, materiales de construcción, alimentos, medicamentos, motocicletas, bebida alcohólica y (¡ese es el colmo!) hasta armas de fuego. Se trata de donaciones que se hacen ocasionalmente, con motivo de procesos eleccionarios.

Para algunos lo justo sería que las reparticiones se hicieran durante todo el año, alegato que considero improcedente, porque a la gente lo que hay es que garantizarle servicios públicos eficaces, priorizando educación y salud. Y dotarla de empleo, con sueldos adecuados, para que vivan dignamente.

Si los dominicanos pagamos impuestos religiosamente, tenemos derecho a demandar uso eficiente y transparente de los recursos estatales, independientemente del partido que se encuentre al frente de la administración pública. Lamentablemente, la cúpula de los partidos mayoritarios juega mucho a la demagogia y la supuesta oposición del PRD, sin moral ninguna, hoy condena lo mismo que hizo cuando estuvo en el gobierno.

Los perversos métodos de hacer política, que se expresan mediante competencia al que entregue más cosas materiales, dividen internamente a los propios candidatos a diputados de los partidos, una forma de exceder, que es mucho decir,  la herencia balaguerista.

El Nacional

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