Las hermanas Mirabal fueron homenajeadas con ofrendas florales en el mausoleo donde reposan sus restos, y en la casa-museo situada en la comunidad de Conuco, en Salcedo.
Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de Yasmín de la Cruz, directora provincial de Cultura, quien resaltó la importancia de la fecha no solo para las mujeres, sino para la democracia dominicana.
Tres jóvenes declamaron el poema Amén de Mariposas, de Pedro Mir, mientras que Romina Vianchini, coordinadora internacional de Mujeres por la Cultura expresó que “hay una preocupación mundial para terminar las agresiones contra las mujeres”.
Manolo Tavárez, al hablar en nombre de la familia y la fundación Hermanas Mirabal, enfatizó que la inmolación de las tres mariposas valió la pena.
“En esos tiempos había temor y miedo, pero ellas sabiendo el riesgo que se corría decidieron ir a Puerto Plata a ver sus esposos, y entonces se produjo el crimen”, resaltó Tavárez.
Adujo que equivocadamente Trujillo pensaba que eliminando a las hermanas Mirabal iba a solucionar el problema que tenía.
A las actividades asistieron decenas de dirigentes comunitarios y populares, como ya es costumbre cada 25 de noviembre.
La misa
Con una misa en la parroquia San Rafael de Salcedo, un acto en el museo de las hermanas Mirabal, se recordó ayer un nuevo aniversario del asesinato de Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, perpetrado por esbirros de la tiranía trujillista en 1960.
En la misa, el sacerdote Isaac de la Cruz, vice-rector de la Universidad Católica Nordestana, quien representó al obispo de San Francisco de Macorís, resaltó el legado dejado por las heroínas a favor de la libertad y la paz.

