Mayor General, E.N. (DEM)
Dime, oh Dios, si mis ojos,
realmente, la fiel verdad de
la belleza miran; o si es que
la belleza está en mi mente,
y mis ojos la ven doquier que giran.
Miguel A. Buonarroti.-
Se le atribuye a Séneca haber dicho que la tristeza, aunque esté siempre justificada, muchas veces sólo es pereza. Nada necesita menos esfuerzo que estar triste. Por esa razón, esta tarde me da por tratar de volver a lo mismo, a pensar y disfrutar lo bello, por contemplar a la morena, esa pintada por Julio Romero Torres, esa mujer morena, con los ojos de misterio y el alma llena de pena.
Me da por tratar de vivir esta tarde, recordando los amores idos y disfrutar los amores presentes. Regocijarme con la amistad de mis amigos y el aroma sublime, que cual pétalo de un príncipe negro, se desprende del cuerpo de la trigueña o disfrutar de la risa cantarina de cualquier mujer que nos brinde su sonrisa, sin tomar en consideración si es rubia, morena o trigueña, ya que, de igual manera, como quiera es vida lo que irradian.
Me da, en esta tarde sabatina, por darle envidia a Don Pablo y dejarlo solo en su boulevard, porque para disfrutar del animo que deseo, solo debo dejarme llevar por los sabios de la antigüedad, al decir que la alegría de un hombre es hacer lo que es propio de un hombre y en eso estoy esta tarde, convencido de que en cada una de esas diosas terrenales, está representado el idílico Edén.
No se puede siempre estar ocupado, vagando en imaginaciones, permitiendo que el alma se disperse en amarguras, engaños y fantasías. De cuando en vez es bueno detenerse, más, si es sábado en la tarde y, a quien corresponda, con humildad y sentimiento, decirle que eres todo lo que pedía/ lo que mi alma vacía/ quería sentir./ Eres lo que tanto esperaba/. Lo que en sueños buscaba/ y en ti descubrí.
Si, definitivamente, esta tarde me da por volver a lo mismo. Asegurar como Lin Yutang que la mitad de la belleza depende del paisaje y la otra mitad del hombre que la mira. Hablar de lo hermoso de la tarde sabatina y hablar de los amores perdidos. Amores que cual paloma a otro palomar van anidar, dejando dolores en uno y otro por igual. Nomás así de simple, yo en un bulevar cualquiera y ella, llorando en el altar.
Aunque sin rencor alguno o pena que vaya más allá de lo normal, me da por recordar que no le deseo peor castigo, que este durmiendo con otro y este soñando conmigo. Y vaya usted a ver que complicados son los sentimientos, que quizás o sin quizás, podemos decir que son iguales al torbellino que encierra la vida misma, donde aquel que no lleva la belleza dentro del alma no la encontrará en ninguna parte. Se quiere hasta siempre, hasta el último halito de vida, al igual que se vive hasta la última respiración, hasta la última inhalación. Así son los amores, así es el querer.
Allí donde habla el corazón es de mala educación que la razón lo contradiga, así nos dice Milan Kundera en La Insoportable Levedad Del Ser. Es la razón principal por la cual, en esta tarde, solo debe imperar la dictadura del amor, aquella en la que solo el corazón manda y ordena y decirle, ¡si señor!.
Dolor de amor, nostalgia de un querer y la felicidad de la musa presente, tamaño coctel de sentimientos donde ni bajezas u otros problemas tienen cabida. Sólo darle cumplimiento a la sentencia de Dante Alighieri; Ámase por deleite a la belleza, y a la virtud, por soberana alteza. Sólo la libertad de los amores, al igual de alguien que gritó y lanzó al aire su lamento al decir que cuando amamos y somos correspondidos todo tiene brillo y color, pero, cuando se termina, no se lo deseamos a nadie, ese dolor ufff, quisiéramos vivir en la luna, como si la distancia haría que ese dolor desaparezca..¡bendito amor!.
El solo pensar que alguna vez haya de repetirse todo tal como lo hemos vivido ya, y que incluso esa repetición haya de repetirse hasta el infinito, es un mito demencial, al parecer de Nietzsche y, es precisamente este conocimiento, la razón de ese dolor sentimental, el saber que esos amores no tienen retorno y solo serán recuerdos, bellos recuerdos en esta bendita tarde sabatina.
Miente quien habla de curación u olvido de los amores idos. De esos suspiros y gemidos inolvidables que nos traen al recuerdo, que toda nuestra vida, a girado alrededor del amor y la belleza y que es imposible, para vivir, obviar esta realidad y, muchos menos, parecernos algo puerilmente simple y banal.
Me es imposible dejar de alabar la belleza y los amores, por temor al qué dirán, como aquellos que al decir de Publio Siro cuidan su reputación y no cuidan su conciencia, olvidando lo dicho por Ovidio de que la conciencia del hombre recto se ríe de los engaños de la fama.
No cambio aunque me muelan, porque entre la hipocresía y yo no hay paz posible y basado en esto, como expresó Lord Byron; aunque me quede solo, no cambiara mis libres pensamientos por un trono. Concluido todo lo anterior magistralmente por Sócrates, ese gran filosofo de antes y de siempre cuando dijo: Alcanzarás buena reputación esforzándote en ser lo que quieres parecer.
Me enseñaste el amanecer de un lindo día/ y fui feliz con tu querer/ un mundo lleno de amor y de alegría/ que termino en anochecer. Pecaría de ingrato si en este momento todo lo dejase así, sin alabarte y con dolor recurrir a Roberto Carlos para decirte; Y ahora todas las cosas del pasado/ no pasan de recuerdos hoy presentes/ de momentos que por mucho tiempo a uno al madurar/ la alegría y la tristeza se que voy a recordar/ que tú fuiste mi sonrisa de llegada/y mi lágrima de adiós. Por todo, huelgan las alabanzas a la belleza y los amores, cuando siempre han de quedar muy por debajo de las bendiciones que trato de enaltecer. Así nomás. Así de simple. ¡Si señor!.-
E-mail: rafaelpiloto1@hotmail.com

