Las elecciones pasaron hace 48 horas, el aparato productivo de la nación arrancó, la docencia fue reabierta, la Junta Central Electoral ofreció su boletín final. Para toda la sociedad ganó Danilo Medina. ¿Entonces, qué esperan Hipólito Mejía y el PRD para reconocer esa realidad?
Ningún segmento de la sociedad refleja dudas sobre los resultados de los comicios y no creo que Mejía y el PRD tengan la incidencia necesaria en los medios de comunicación para revertir eso.
Las mismas bases del partido blanco asimilaron la derrota y desde ayer los dirigentes medios buscaban las razones de los resultados adversos, de modo que no entiendo para qué el cotejo de actas y para qué crear falsas expectativas en una militancia que está tranquila.
Hipólito, que fue presidente de la República y tiene más de 50 años en la vida política, debe tener la madurez suficiente para entender que el retraso en reconocer la victoria de su adversario no conduce a nada, y que por el contrario podría afectar su nivel de credibilidad en la sociedad.
Considero que si los asesores de Mejía insisten en dejar pasar el tiempo antes de admitir su derrota, están corriendo el riesgo de hacer el ridículo ante un pueblo que aunque respaldó al PRD, convirtiéndolo en la principal fuerza política del país, podría terminar con una mala impresión sobre sus dirigentes.
Hipólito y el PRD no deben esperar más tiempo para reconocer los resultados de los comicios, porque el callar en este momento implica mayor riesgo que hablar y reconocer al ganador.
Este proceso demostró que a lo interno del partido blanco Mejía es el líder y como tal debe actuar, demostrando prudencia y madurez, sin dejarse influir en la toma de decisiones como la de este momento.
Reconocer que Danilo ganó es un acto de valentía que Hipólito debe asumir, aunque sin dejar de explicar al país las razones que tenga para justificar la derrota, porque de lo contrario podría perder dos veces: las elecciones y su prestigio.

