Hipólito Mejía debe ser el candidato a la presidencia del Partido Revolucionario Dominicano. El ex presidente de la República le ganaría, mucho a poco, al presidente de facto del PRD, Miguel Vargas, evitando que la división sea mayor de lo que será si quién lo enfrenta es otro.
Con Hipólito de presidente, el PRD se convertiría en una fuerza opositora formidable. Retornaría al poder en las elecciones del 2016 ganando, no solo la presidencia de la República, sino una gran cantidad de legisladores, alcaldes y regidores.
Si Hipólito decidiera anunciar su candidatura, dirigentes de todos los niveles lo apoyarían de manera entusiasta. Los más de dos millones de personas que votaron a su favor en las elecciones pasadas también lo respaldarían.
La convención del PRD para elegir las nuevas autoridades debe celebrarse estatutariamente en el primer semestre del año próximo. Pero el presidente de facto dice que la montará en el año 2014. De acuerdo con algunas mediciones, él apenas tiene un 18% de aceptación. Para repuntar requiere del apoyo de sus aliados del gobierno, de mucho dinero y mucho tiempo. Sabe que la correlación de fuerzas le es adversa, que si va a una convención el año próximo sufrirá una aplastante derrota. Mayor si enfrenta a Hipólito, a quien teme como el diablo a la cruz.
Para conseguir apoyo, le da un espaldarazo al presidente de la JCE, otro a Danilo Medina, y para no quedarse corto, se entrega en los brazos del Cardenal, enemigos todos del PRD.
Como en otras ocasiones, Miguel está ofreciendo puestos, sin convención, ignorando que la propuesta de ley de partidos que él mismo promueve, solo otorgaría un 15% de reservas a los partidos. Como la otra vez, quiere repartir los cargos en un 70% entre sus súbditos. (Sigue creyendo que compró al PRD en el mercado de las pulgas y de las putas, que no es lo mismo, pero es igual).
Hipólito se declaró líder de la oposición. Para ejercer ese liderazgo, es necesario contar con un partido fuerte y organizado, sin traidores ni caballos de Troya minando sus bases. Dejémonos de pendejadas y de masturbaciones mentales, Hipólito debe ser el presidente del PRD. Cualquier otra vaina es un invento peligroso para el futuro tanto del partido como del país. No pongamos la carreta delante de los bueyes. ¡Hipólito presidente del PRD!

