Opinión

Hipólito tiene razón

Hipólito tiene razón

La Junta Central Electoral es epicentro de un escándalo. El abierto respaldo que le ha ofrecido su Presidente al encargado del Departamento de Cómputos, ha sacudido la credibilidad del organismo comicial. No se trata de que Franklin Frías haya sido designado de conformidad con la ley, sino de que menudeen evidencias de que sus simpatías políticas están comprometidas con el PLD.

Durante muchos años nuestro país no esperó absolutamente nada de los procesos electorales, pues eran las autoridades gubernamentales las que los organizaban y celebraban. Cuando el Jefe, los dominicanos votaban constreñidos por el miedo, y a partir de 1966 se pusieron en vigor instrumentos represivos contra los sectores revolucionarios a fin de domesticarlos por el terror.

Pero como la vida es movimiento, y dado que todo movimiento es cambio constante, algunos años después los dominicanos no sólo comprendieron cómo y cuando se les engañaba, sino también que la libertad se ganaba con valor, jamás con miedo. Así, pues, el 16 de mayo de 1978 concurrieron a las urnas, ejercieron cívicamente su derecho al voto y sacudieron del poder a los reformistas. Luego, en 1990 y 1994 se le metieron aritmética y lápiz a los cómputos de la JCE, demostrándose que los resultados anunciados fueron fraudulentos. Y en el 2010, para legitimar el asalto a algunos escaños senatoriales, se apeló a una modalidad que aunque novedosa, no dejó de ser vergonzante.

El PRD fue siempre la víctima, de manera que además de la denunciada militancia peledeísta de los directores de Elecciones y de Cómputos de la JCE, a Hipólito Mejía le sobran razones históricas para temer una aventura electorera. De ahí la necesidad de devolverle la confianza y legitimidad perdidas, de manera que gane quien gane la consulta del próximo 20 de mayo, sea el resultado de un proceso transparente e incuestionable.

El Nacional

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