En el escenario político, la competencia parece ser entre el presidente Leonel Fernández e Hipólito Mejía.
El ex jefe de Estado de Brasil, Lula Da Silva, terminó su mandato con un positivo porcentaje de popularidad. Lo mismo ocurrió con Michelle Bachelet, en Chile y Alán García en Perú. Hoy, el presidente de El Salvador, Mauricio Funes, es el mejor evaluado, con una valoración del 57%, mientras su colega guatemalteco Álvaro Colom, es el que tiene menor apoyo, de acuerdo con la encuesta de Cid Gallup.
El sondeo realizado coloca a Leonel Fernández con tan solo un 22%. La negativa gestión del gobernante dominicano, es la base de sustentación de la candidatura de Hipólito. El aspirante del PLD, Danilo Medina, en un acto de genuflexión, aceptó que se le impusiera como su acompañante de boleta, a la primera dama, doctora Margarita Cedeño, una margarita a veces dulce y vanidosa, como diría Joan Manuel Serrat, que arrastra los desaciertos de su esposo.
Mientras Leonel se erija en el epicentro de la campaña del PLD, en desmedro de Danilo Medina, el PRD seguirá ascendiendo por el camino victorioso, para lograr un contundente triunfo en la consulta del próximo 20 de mayo, como lo muestran numerosas encuestas.
Indudablemente, Danilo luce prosternado ante los designios del poder. Los informes que posee quien escribe indican que Hipólito supera al aspirante del PLD en un 20% en Santiago y se encuentra arriba en las otras 13 provincias del Cibao. En el Distrito Nacional el candidato del PRD tiene una ventaja de un 9% y existe un empate técnico en San Juan de la Maguana, Independencia y Hato Mayor.
La gente quiere cambio. La ciencia política señala que los gobiernos de un mismo partido se desgastan. Pocos sobreviven al escrutinio. Inexorablemente, en el horizonte se visualiza que dará ganancia electoral al PRD y su candidato.

