CHRISTINE ARMARIO
LOS ANGELES. AP. Fermín Rojas estaba filmando su documental sobre artistas cubanos en La Habana cuando un pequeño cable que conectaba una cámara con un monitor se rompió. No había un BestBuy cerca ni era posible un envío rápido por FedEx para recibir un repuesto en la capital cubana.
“Nos tomó tres días conseguir otro”, dijo el cineasta estadounidense nacido en Cuba. Por años, un pequeño contingente de directores y productores estadounidenses ha logrado viajar legalmente y filmar en Cuba pese al embargo de Estados Unidos contra el país caribeño, navegando un laberinto de regulaciones cambiantes del Departamento del Tesoro estadounidense para conseguir aprobaciones. Una vez en Cuba, se han visto obligados a trabajar con sólo unas pocas cámaras y equipos que pueden traer consigo y un presupuesto ajustado en efectivo, sin tener acceso a cajeros automáticos.
Ahora su trabajo podría volverse considerablemente más fácil. Bajo las nuevas regulaciones del presidente Barack Obama, que entraron en efecto este mes, los documentalistas yo no necesitarán solicitar permiso del gobierno estadounidense para viajar a Cuba. El proceso de filmar también debe ser más sencillo: la prohibición a bancos y compañías de tarjetas de crédito estadounidenses de operar en la isla y el monto máximo de gastos diarios se ha levantado. American Express Co. y MasterCard anunciaron planes de comenzar a hacer negocios en Cuba.

