La historia política de Puerto Rico da lecciones importantes para la democracia dominicana. Por supuesto que esto viene desde los consabidos lazos estrechos de simpatía y hermandad que se han forjado gracias a los eminentes servicios que le prestaron a nuestro país los grandes puertorriqueños del siglo XIX, que fueron maestros de una generación de patriotas dominicanos, entre ellos, Eugenio María de Hostos.
Hostos llegó al país por primera vez en 1879 y permaneció durante nueve años entre nosotros y si se marchó fue porque su odio a la tiranía no le permitió soportar el régimen despótico de Ulises Heureaux. Nunca podremos saldar las deudas de gratitud contraída con Hostos durante su apostolado de nueve años. El 14 de febrero de 1880 fundó la primera Escuela Normal de Santo Domingo y luego la primera Escuela Normal de Santiago.
Para Hostos, Las Antillas eran una sola nación. Para él, no había intervención cuando un patriota defendía la libertad de otra patria. Por ello, como dominicano, me siento orgulloso de que sus restos mortales estén en el Panteón Nacional desde 1985, por decisión de mi padre.
Ese sentimiento de defensa de la libertad, de los valores de la democracia, que Hostos nos impregnó a los dominicanos son los que esta defendiendo en las calles el pueblo puertorriqueño cuando exige la renuncia del actual gobernador Ricardo Roselló ante la divulgación del contenido un chat de la red Telegram en la que refleja su sentir ante distintos sectores de la vida de esa Nación.
Nunca antes en la historia del hermano país vecino se había exigido la renuncia de un gobernador, lo que no significa que no exista una primera vez. Lo grave es que el crecimiento de la desconfianza en el sistema político, en este caso, en el puertorriqueño.
Aferrarse al poder es práctica constante de los gobernantes que no tienen claro el concepto de que el gobierno es por el pueblo y para el pueblo. Cuando se rompe el cordón umbilical que une al gobernante con el pueblo, la democracia comienza a desvanecerse y se convierte entonces en autoritarismo y en dictadura.
Hemos vivido en estos días, situaciones que revelan lo importante de mantener la unidad en la oposición ante los intentos fallidos de reformar la Constitución para permitir la repostulación del presidente Danilo Medina, quien tuvo que reconocer su imposibilidad de intentarlo.
El poder es como una sombra que pasa, me decía mi padre. Todo lo que sube, baja. Entender esa realidad cuando se ejerce el poder, solo se puede comprender, si hay una base moral generada por la educación familiar. De lo contrario, acostumbrarse a estar abajo, es tarea compleja. Puerto Rico da importantes lecciones.

