Opinión

Hotoniel Bonilla

Hotoniel Bonilla

No lo conozco personalmente. Me dicen que es talentoso y capaz. No lo dudo, pero no me consta. Lo que si me consta es que tiene arrojo, que se atreve a decir las cosas que otros callan. Y con eso tiene un punto a favor.

No dudo que esté provisto de buenas intenciones con sus declaraciones sobre corrupción en la administración pública, aunque, como dicen, de buenas intenciones está empedrado el camino hacia el infierno. Más de cien mil millones de pesos que se ha llevado la corrupción en los últimos diez años es una bagatela. ¡Ojalá sean cien mil millones!

No, la suma hay que multiplicarla por mucho. Antes de asumir el poder por primera vez Leonel Fernández dijo que la corrupción representaba el 30 por ciento del Presupuesto Nacional que en ese momento era muy bajo con relación al de los últimos seis años.

Los expertos en la materia consideran que el pueblo pierde todos los años, con un presupuesto de unos 340 mil millones de pesos, más de cien mil millones.

La cifra puede parecer exagerada. Posiblemente lo sea. Pero también resulta exagerado el nivel de corrupción, tráfico de influencia, etc.,  que hay en nuestro país sin que ningún funcionario haya sido sometido a la Justicia.

¿Se imaginan  donde estaría hoy la República Dominicana en términos de desarrollo si los miles de millones de pesos que se han robado en los últimos 30 años se hubieran invertido en educación, salud y vivienda?

Pedirle al director del Departamento de Lucha contra la Corrupción que señale los ladrones es como pedir su cabeza. Pedirle que muestre los expedientes y que actúe, es un chiste de mal gusto. Pedirle que termine con el silencio y la impunidad, es atribuirle poderes que no tiene.

Guillermo Moreno dijo, con más razón que el carajo, que el Departamento de Lucha contra la Corrupción fue creado justamente para impedir esa lucha.

Fuerzas demasiado poderosas, civiles y militares, impiden que la Justicia actúe contra los desfalcadores. Y eso lo sabe el procurador general de la República, funcionario que depende  del Poder Ejecutivo.

Así que no le pidamos nada al DPCA o como se llame. ¡Eso no sirve para nada! 

Pero como dice el refrán, algún día ahorcan blancos ¡O morados!

El Nacional

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