Opinión

Ideas suicidas en la juventud

Ideas suicidas en la juventud

Reseñas periodísticas sobre un reciente estudio hecho y presentado en Santiago de los Caballeros sobre actitudes y aptitudes de estudiantes con edades entre 13 y 17 años deja una sensación de una sociedad enferma que amerita del Estado una atención inmediata y una revisión total de nuestras políticas públicas respecto del ciudadano.

Estudiantes y profesores de la Escuela de Medicina de la PUCMM, en Santiago trabajaron sobre una muestra de 620 estudiantes de 13 a 17 años, con 602 casos analizados de tercero, cuarto, quinto y sexto grado de la secundaria en 62 escuelas de distintos distritos educativos, lo que nos indica que abarcó escuelas públicas. Ojalá se hubiese trabajado en colegios privados de distintos segmentos. Estoy más que seguro de que la realidad hubiese sido mucho peor.

Tal estudio revela, en sentido general, a jóvenes girando en torno al suicidio, al consumo de tabaco, drogas, alcohol y afán por prácticas sexuales. Un 51.2% de los estudiantes encuestados confeso su consumo de alcohol. La generalidad (alrededor del 77%) es alto consumidor de la llamada comida chatarra yde bebidas gaseosas. Hayinactividad física. Y un 9.6%, obesidad.

Lo que más me llama la atención es que el 17.7 por ciento presentó ideas suicidas, en tanto que un 15.2 por ciento intentó suicidarse, y un 23.75 de los encuestados dijo participar en peleas físicas, unido esto a que un 19.8 por ciento deja de ir la escuela sin ningún permiso previo, lo que plantea una crisis evidentementedesatendida por las autoridades inmediatas.

Podría decirse que en países industrializados o de alto desarrollo socioeconómico, la realidad puede ser peor, más grave. Pero en un trozo de isla como la nuestra y en una provincia que constituye la segunda capital, la perspectiva de la calidad de nuestro desarrollo vislumbra fracasos por donde quiera que tiremos el dado.

Si unimos estos datos al aparente resurgimiento de pesimismo, a la sensación de derrota que estarían experimentando personas de mediana edad y personas entre 25 a 35 años, el camino nos lleva a interrogantes, a cuestionarnos, ¿qué nos está faltando? ¿Crisis en la familia? ¿Sobre qué valores estamos organizándonos?

El Nacional

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