CARACAS, Venezuela. AP. La cúpula de la Iglesia Católica venezolana afirmó el viernes que entienden la necesidad de la lucha contra la usura y la especulación emprendida por el gobierno, pero manifestó su preocupación de que la euforia de comprar productos a precios bajos y la ocupación forzosa de empresas pueda degenerar en actos de violencia.
«Rechazamos la usura, la corrupción y la especulación. Somos conscientes de la necesidad de una lucha permanente contra ellas», dijo la Conferencia Episcopal Venezolana en un comunicado.
Los obispos insertaron una cita del papa Francisco según la cual «ningún padre de familia puede sentirse tranquilo al dar de comer a sus hijos un pan sucio fruto de la corrupción».
Los obispos expresaron su preocupación de que «muchas personas, en un arranque de euforia, crean que con la compra de algunos artefactos domésticos han resuelto los grandes problemas que les aquejan».
«Igualmente, es inquietante que este clima de euforia pueda degenerar en actos de violencia y confrontación entre el mismo pueblo, que serán difíciles de controlar, y que todos debemos rechazar», destacó.
El comunicado de los obispos se da un día después que el presidente Nicolás Maduro exhortó a los obispos a que se pronunciasen sobre una serie de medidas de su gobierno para combatir el acaparamiento y la especulación, que según el mandatario serían la punta de lanza de una «silenciosa guerra económica» para desestabilizar su gobierno.
Dondeestá la Conferencia Episcopal? ¿Por qué no se habrán pronunciado para acompañar al pueblo en la lucha contra la especulación? Los conmino a que se pronuncien sobre la especulación», dijo el mandatario en la víspera.
La semana pasada, Maduro ordenó a los militares ocupar cadenas de tiendas en un esfuerzo por bajar los precios de electrodomésticos y otros productos, que han crecido a la par de la demanda de dólares en el mercado negro. Además pidió vaciar «los anaqueles» de las tiendas, lo que generó brotes de desórdenes frente a algunos comercios. Luego llamó a la calma.
En el escrito, los obispos advirtieron que la situación económica del país «debe ser enfrentada fundamentalmente por las autoridades públicas de común acuerdo con empresarios, comerciantes e instituciones competentes».
Insistieron en la posición añeja de los obispos de que «se debe crear un cima de confianza que permita la reactivación de la producción y el crecimiento socio-económico para el beneficio de la colectividad».
La Conferencia Episcopal Venezolana resaltó que «sigue comprometida con la propuesta de un diálogo nacional».
La exigencia de Maduro a los obispos tomó por sorpresa a algunos, particularmente porque desde que llegó al poder en abril pasado, el mandatario ha intentado mejorar las relaciones con los líderes de la Iglesia católica, que tienen una enorme influencia entre los venezolanos de todas las tendencias políticas.
Esa postura ha representado un alejamiento de la turbulenta relación bajo el fallecido presidente Hugo Chávez, quien en una ocasión sugirió que Cristo azotaría a algunos de los líderes eclesiásticos por mentir, después que el cardenal Jorge Urosa advirtió que las libertades democráticas de Venezuela estaban siendo socavadas.
En junio pasado, Maduro se reunió con el papa Francisco en momentos que Venezuela enfrentaba una crisis política tras la elección presidencial del 14 abril, cuando Maduro ganó por una diferencia de 1,49% de los votos sobre el opositor Henrique Capriles, quien no reconoce el resultado.

