Opinión

Imaginario sociocultural

Imaginario sociocultural

El apoyo soterrado que el publicista y mercadólogo Pablo Ross recibió, luego de conocerse su caso, fue conmovedor. Es historia que se repite a través del rostro de la compasión hacia el victimario.

Es una compasión que deja plasmado un discurso donde queda fuera el sufrimiento de la víctima, pues lo más que se resaltó fue su mérito social y profesional, muy por encima de la dignidad y sufrimiento de aquella. Recuérdese que toda compasión y culto al victimario, no es más que la revictimización de la víctima cuyo testimonio casi siempre se pone en duda.

Esta solidaridad masculina no se presenta por primera vez. Hace por lo menos dos años, un político muy conocido fue a parar a la prisión luego de haber incurrido en violencia doméstica. Este señor recibió un amplio apoyo de solidaridad, y mientras que a su víctima se le arrojó toda clase de insulto y culpa. Lo mismo ha ocurrido con artistas y hombres de los medios de comunicación.

En el caso de Ross, el mercadólogo y comunicador, comentarios hubo donde hizo su aparición otro de los mitos extendidos: la excusa de la provocación, en este caso para referirse a la víctima que decidió hablar: jóvenes que provocan con su forma de vestir, sus insinuaciones. Contra esa falsa creencia hay que trabajar mucho para desterrarla de la cultura de subordinación y menosprecio hacia lo femenino. Por estas mismas creencias los feminicidios también han sido justificados.

Sobre Ross faltaron comentarios también en el orden de que tanto a este señor como a la adolescente, había que darle tratamiento sicológico.

En el caso de la víctima se entiende esta necesidad atendiendo a los daños sufridos, pero quienes incluyen al agresor lo que quieren es justificar su conducta mediante el tercer mito que citamos: el mito de la enfermedad, el de no haber podido frenar el impulso. Con este recurso muchos asesinos y delincuentes se han salvado de la prisión, o han logrado disminuir el tiempo en ellas. Esta gente no está enferma, más bien enferman.

El Nacional

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