Opinión

Imperialismo en pasado y en presente

Imperialismo en pasado y en presente

El general retirado James Jones, consejero de Seguridad, dice que Estados Unidos, además de aumentar en Afganistán su presencia militar, debe aplicar una política de fortalecimiento institucional en el país ocupado. ¿Acaso no estamos presenciando el diseño y aplicación de la segunda parte de la Operación Justicia Infinita, que luego fue llamada “Libertad Duradera”? Quien habla de la necesidad del rediseño, que es, en realidad, la continuación del dominio colonialista, fue comandante de la OTAN y estrecho colaborador de la ex secretaria de estado Condoleezza Rice, quien el año 2007 lo designó Enviado Especial para el Medio Oriente. Tan rápida reedición es continuidad.

En este lado del mundo, el presidente de El Salvador, el ultraderechista Elías Antonio Saca, es felicitado por funcionarios civiles y miitares de Estados Unidos por haber mantenido hasta finales del pasado mes militares salvadoreños en Irak. En el año 2003, el antecesor de Antonio Saca, Francisco Flores, envió militares a reforzar la invasión. Como buen lacayo, Antonio Saca siguió enviando grupos de más de 200 jóvenes soldados salvadoreños de los cuales por lo menos 5 jamás regresarán… Se trata de 5 jóvenes de entre 19 y 25 años, que murieron por el servilismo de los gobiernos de la Alianza Republicana Nacionalista, ARENA, y por la sed de petróleo y de poder de la ultraderecha estadounidense.

El Salvador es un país donde más del 50% de las familias están sumidas en la pobreza. El entreguista Francisco Flores prestó un pedazo de su territorio para la instalación de una base militar en el año 2000. En la base de Comalapa, su sucesor Antonio Saca recibió a los 200 soldados que regresaron hace unos días y ha recibido a muchos funcionarios de Estados Unidos, entre ellos al actual secretario de Defensa, Robert Gates, quien ha visitado varias veces a Saca y lo ha felicitado. ¡Qué vergüenza!

En América Latina, un gobierno de ultraderecha estuvo metido de cabeza en la invasión, el de El Salvador, y otro, el de Colombia, desempeña un papel similar al que desempeña Israel en el otro hemisferio. Los funcionarios de Obama, obviamente, se sienten cómodos en esta situación.

Tony Saca no enviará más soldados salvadoreños a Irak, porque la presencia militar de Estados Unidos allí será reducida.

Pero Afganistán es escenario de otro ensayo de ocupación imperialista. El envío de 30 mil soldados para reforzar la presencia militar allá, fue concebido por Obama mucho antes de llegar a la Presidencia.

Su consejero de Seguridad, el general Jones, dice ahora que es necesario reforzar el dominio político. Todo esto después que los ocupantes han matado miles de civiles y han instalado un gobierno que ellos mismos tienen que reconocer que es corrupto.

Jones pide hacer más eficientes las instituciones y mejorar la imagen. Y espera que su proyecto se convierta en propósito común a todas las potencias integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN. ¿No es un elemento definitorio de la principal potencia ocupante, infame figura que todavía la Organización de las Naciones Unidas reconoce?

El otorgamiento a la OTAN de un papel protagónico en la aplicación del esquema de dominación imperialista, data de 1999, cuando toneladas de bombas fueron lanzadas en el este de Europa. ¡Cuántos elementos del pasado arrastra el gobierno de Obama en su política exterior! En ellos descansa la continuidad del dominio imperialista.

La ultraderecha puso sus planes en el proyecto político de Obama y ha puesto sus cuadros en el gobierno que se inició el 20 de enero. James Jones es uno de ellos, y, al acogerlo Barack Obama envía otra señal reveladora de su concepción política.

La carrera militar de Jones inició en Vietnam, en 1967. 24 años tenía Jones. Luego sirvió en Japón y en 1990 fue colocado en la frontera entre Irak y Turquía. Ascendió a general en el año 1999. Hoy es uno de los más estrechos colaboradores de Obama. ¿Dónde está lo nuevo?

El Nacional

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