El incendio de 11 unidades en buen estado de la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (Omsa), ocurrido el jueves en la noche en el estacionamiento de la autopista Duarte, se ha tornado muy suspicaz por el silencio que rodea el suceso.
A la fecha es poco lo que se sabe sobre el siniestro que según los cálculos dejó pérdidas por unos 50 millones de pesos. Las unidades, de las marcas Mercedes Benz y Hyundai, eran modelo 2015 y 2016, y habían sido adquiridas el año pasado para mejorar el servicio de transporte en la ciudad.
La Policía y el Cuerpo de Bomberos del Distrito Nacional tienen en su investigación que despejar las sospechas que han asomado sobre el siniestro de las unidades.
Es posible que fuera provocado o se originara por negligencia. Cuesta aceptar que se tratara de un mero accidente, y de ahí la necesidad de que se establezcan responsabilidades. Más con la nefasta experiencia de distintos siniestros en oficinas públicas que jamás se han aclarado.

