La industria de la moda dominicana no ha logrado despegar pese a los esfuerzos de los sectores involucrados, que han logrado colocar a la República Dominicana en el mapa de la moda mundial.
Sokrates McKinney, director artístico de Dominicana Moda; Alba Luz Abreu, ejecutiva de la marca Camila, y los diseñadores Leonel Lirio y Jorge Diep, éste último creador del RD Fashion, hablaron por separado del tema.
A juicio de Mckinney la industria de la moda está estancada, pese a la calidad de los diseñadores criollos, no tiene producción masiva por falta de inversión, de los grandes capitales, por un lado y por otro un sector de producción textil-confección con una experiencia de muchos años con grandes firmas estadounidenses, que no permea su “know how”(saber cómo) hacía la creación de marcas dominicanas.
“La moda despegará el día que el país y sus dirigentes, tanto oficiales como privados, apuesten al desarrollo de la República Dominicana como el Centro de la Moda del Caribe”, dijo McKinney.
En tanto, Lirio afirma que no se puede hablar de una industria de la moda, porque no existe. “No hay quien apoye el talento para desarrollar su potencial y establecer una industria local competitiva”, aunque señaló que hay un sector especializado que trabaja la moda a nivel privado, casos como el de Jenny Polanco, única que ha logrado industrializar su trabajo en la moda y desarrollar un producto de calidad y renovado con los tiempos.
“Cada día hay más aspirantes a ser diseñadores y los que ya estamos establecidos, lo hacemos a nivel privado, asumiendo altas cargas impositivas, como si fuésemos industriales y sin ningún incentivo, sobre todo cuando no tenemos buen crédito a nivel personal.
Necesariamente no hay correspondencia entre la fama y la economía”, indicó Leonel Lirio. Destacó que hay propuestas, como la de Santiago, de Persio Abreu y su esposa Alba Luz de Abreu, que con su marca Camila, suplen el mercado local y parte de Centroamérica, con éxito y proyección, de un trabajo garantizado.
“En esto no entra lo que es zona franca, eso es otra cosa, los diseñadores como tal, no clasificamos para este nivel. No existen plazas de desarrollo laboral, donde puedas exponer tus conocimientos y aumentar tus capacidades, existe mucho figureo en la industria entre comillas, más nada que se pueda analizar en concreto.
En iguales términos se pronunció Jorge Diep, quien precisó la poca ayuda gubernamental para el desarrollo de la industria, con préstamos e incentivos, facilidades de becas para formar un personal competente para la facilidades de manufacturas a gran escala y sobre todo con leyes que regulen la masiva importación de ropa extranjera al país, protegiendo la manufactura nacional.
Alba Luz Abreu sostiene que el desarrollo de la industria textil tiene muchas oportunidades, ya que cuenta con una fuerza laboral entrenada en el área de la costura, con la experiencia de trabajar con importantes marcas de Estados Unidos y destaca que en el país las principales plataformas comerciales apoyan la industria nacional.
Precisó que uno de los problemas que confrontan, al igual que otros sectores industriales, son los altos costos operacionales como el de la energía eléctrica. Destacó que en el caso de Camila ha crecido y expandido al mercado centroamericano. Con la creación del Instituto de la Moda de RD, dice Diep, pueden lograrse adelantos y la Ley de Moda.
En ese sentido, Lirio opina que esa entidad necesita tiempo y prudencia, para desarrollar un plan coherente, “entre egos e intereses, propio de la vanidad que caracteriza la moda”, para establecerse en sus funciones de organismo gestor y defensor del diseñador de modas dominicano. McKinney señala que de existir esa ley, sería el reflejo de la voluntad política de impulsar la industria. “Como ha pasado con el cine, los grandes capitales verían en la Industria de la Moda un sector interesante para su inversión“”, aseguró.

