En medio de la crisis que enfrenta al alcalde de Cotuí con movimientos populares que reclaman que se rinda cuenta sobre los recursos aportados por la empresa Barrick Gold, ha surgido un acontecimiento que constituye, por su novedad, un ejemplo de integridad. Se trata de la renuncia de la vicealcaldesa Flor de Lima Comprés, porque al carecer de funciones recibe un salario que no puede justificar.
La inédita decisión de la funcionaria abre más interrogantes sobre los conflictos con que ha tenido que lidiar el alcalde Rafael Molina Lluberes, a quien se acusa tanto de abandonar sus funciones como de administrar sin transparencia el 5% de las ganancias que aporta la firma minera para obras sociales en la población.
Durante una asamblea la Coalición de Organizaciones Populares, que ya ha convocado varias huelgas, amenazó con radicalizar la lucha si Molina Lluberes no rinde cuentas a la mayor brevedad sobre el destino de los recursos. En medio del panorama la vicealcaldesa se ha crecido.

