Opinión

Infoseguridad

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La mejor reforma policial comienza con salarios dignos y presupuesto suficiente. Pero en lo que llega esa conquista es posible mejorar el trato humano, estricta depuración de cada miembro y distribuir equitativamente con transparencia los recursos existentes. Incluyendo firme regulación de las 8 horas laborables establecidas.

Siendo considerado el derecho la base de la organización social para vivir en armonía, nuestro estado de derecho debe ser revisado, o sea nuestra Constitución y todas nuestras leyes; el sistema educativo y la razón de ser de cada institución en vista de que no hay resultados significativos en ninguna de ellas, sin excepción, por lo que no hay dudas de ser un Estado colapsado.

Para muestra solo mencionar el derrotero de la ética, la moral, la institucionalidad, la justicia, la seguridad, en conjunto todo el estado de derechos y libertades con sus servicios básicos. Consecuentemente hoy se tienen los niveles más altos de corrupción, impunidad, pobreza, desigualdad, ignorancia, violencia, criminalidad, etc…

Las sociedades, como las instituciones y las leyes deben avanzar, evolucionar e ir adaptándose a esos cambios, la Republica Dominicana, al parecer, se ha mantenido suspendida en el tiempo en cuanto a la evolución del Estado y sus instituciones,  siendo la Policía parte de esto es fácil darse cuenta de esta realidad, pues, desde el mismo momento de su nacimiento en el 1936 hasta hoy en la Policía Nacional permanecen los mismos métodos en cada una de sus actuaciones, de improvisación a inmediatismos, y en cuanto  a la disciplina, la ética, la imagen, las herramientas y sus mismas estructuras estamos peor, han ido en decadencia y se han deteriorado significativamente.

La mayoría de los organismos de seguridad en la República Dominicana actúan en una especie de estado de guerra o excepción como si estuviéramos en emergencia nacional, situaciones que traen consigo la suspensión de los derechos y una aplicación de la ley con un sentido autoritario, militarista o policial, donde se impone la seguridad sobre las libertades y derechos. A estos se suman todos los actores del sistema de justicia y los demás organismos de seguridad.

Para  entender mejor el tema de la seguridad ciudadana, la cual está llamada a prevenir los crímenes, delitos y todo conflicto social, siendo este rol preventivo la esencia o generalidad y cuando esta falla en su rol preventivo entonces se activa el rol de persecución y control, como auxiliar de la justicia y brazo fuerte de la misma, que debe ser la excepción.

Debemos destacar que aunque todos enfocamos el reclamo de la seguridad ciudadana a una única institución, la Policía Nacional, la realidad es que las FFAA tienen más cantidad de recursos humanos en tareas propias de seguridad ciudadana que la PN.

La seguridad, en todas sus concepciones, más que ser una garantía de paz, es un derecho de todo ser humano, el cual debe ser provisto por el Estado a los habitantes de una nación, para esto, se deben desarrollar un sinnúmero de políticas públicas estratégicas, las cuales, colectivas o individuales, siempre tendrán un fin último: Garantizar la Paz para todos.

El Nacional

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