Austeridad y recuperación aplicando con firmeza la ley, sería la mejor reforma fiscal del momento. El presidente Danilo Medina Sánchez dice una realidad sobre las dificultades económicas del país, nadie tiene duda de que estamos sumidos en una crisis de quiebra a causa de las grandes deudas y déficits acumulados; provocadas por las malas prácticas de nuestros gobernantes y políticos llenas de corrupción, despilfarro, malversación o robo de recursos públicos.
Entendemos ese gran déficit acumulado, por lo que nos queda claro que hay que revisar las recaudaciones para el fisco y aceptamos como bueno y válido una reforma fiscal integral, pero teniendo muy en cuenta, que primero hay que recuperar lo evidentemente dilapidado o que ha dejado el cuerpo del delito visible de la administración Fernández.
Un simple ejemplo de austeridad y recuperación de los recursos dilapidados: Si se expropian y subastan lo gastado en el complejo habitacional El Progreso en la avenida Luperón, con un valor de 1,081 millones de pesos de dicho proyecto habitacional, más los 684 millones de liquidación de empleados del Banco Central y los 65 millones de las yipetas del Tribunal Constitucional, sumarían $1,146 millones; y aún es posible hacerlo, se construirían 7,320 viviendas de $250,000 invertidos en materiales para clases económicas y terrenos del Estado. También podría dársele otro uso, como hacer un número significativo de escuelas o reparar las deterioradas.
Leonel le dejó al presidente Danilo Medina un país sumido en la miseria, por culpa de todos estos regalitos a personas que no lo necesitan y que su mayoría ya tenían viviendas propias, así también auspició las pensiones y salarios onerosos.
Por otro lado, amigos lectores, les quiero invitar a hacer el ejercicio de calcular todo lo que podríamos recuperar o ahorrar si aplicamos: la revisión de los contratos del Estado (especialmente los mineros), la eliminación de los altos salarios, liquidaciones y pensiones; así también con los consejos y asesores (más de 100 mil millones se afirma en este concepto); de la misma manera con el barrilito, con los subsidios, exenciones fiscales (118 mil millones cada año se estima en este renglón) y los gastos en publicidad.
Urge socializar los beneficios o ganancias y equilibrar los arbitrios aplicando impuestos a las ganancias de los que más tienen o más se benefician, los ricos y de la misma forma mejorar los controles para evitar la evasión; por último recuperar lo robado por los funcionarios con sanciones drásticas para los autores.
No más impuestos, hay muchas alternativas, apliquemos la ley con firmeza fiscalizando con transparencia estricta la ejecución y uso de los recursos públicos. Como hemos mencionado y muchos otros han propuesto. Así lo contempla la Constitución dominicana: Artículo 75.- Deberes fundamentales: Párrafos: 6) Es deber fundamental del Estado garantizar la racionalidad del gasto público y la promoción de una administración pública eficiente; 12) Velar por el fortalecimiento y la calidad de la democracia, el respeto del patrimonio público y el ejercicio transparente de la función pública.
Artículo 146.- Proscripción de la corrupción. Se condena toda forma de corrupción en los órganos del Estado.

