A propósito de la pregunta anterior sobre un código de ética en la policía III.
Dentro de nuestras investigaciones en temas policiales en uno de los libros de policía norteamericanos encontré un escrito muy interesante a propósito la ética policial, por lo cual, a partir de entonces he soñado para que nuestra Policía Nacional lo asuma como doctrina y en estos momentos de tanta debilidad institucional se hace aún más necesario. Además ha sido difundido como libro de bolsillo por la Organización de las Naciones Unidas por lo que es nuestra aspiración que se aplique y se haga conciencia, sobre el Código de Ética de Aplicación de las Leyes, extraído del libro Operación de Patrullas, de George W. OConnor y Charles C. Vanderbosch del año 1967, Citamos:
Código de ética de aplicación de las leyes
Como oficial encargado de hacer cumplir la ley, mi deber fundamental es servir a la humanidad, salvaguardar vidas y propiedades; proteger al inocente contra los engaños, a los débiles contra la opresión y la intimidación, y a los pacíficos contra las violaciones y desórdenes; y respetar los derechos constitucionales de todas las personas para disfrutar de libertad, igualdad y justicia.
Conservaré sin tacha mi vida privada como ejemplo para todos y todas; mantendré intactos la calma y el valor frente al peligro, el desprecio o el ridículo; cultivaré el dominio de mí mismo y constantemente me preocuparé por el bienestar de los demás. Seré un ejemplo de obediencia a las leyes del país y a los reglamentos de la Institución. Todo lo que se vea u oiga, que sea de naturaleza confidencial o lo que se confíe a mi capacidad oficial, lo guardaré siempre en secreto; a menos que sea necesario revelarlo en el cumplimiento de mi deber.
Nunca actuaré en forma inoportuna, ni permitiré que mis pensamientos, prejuicios, animosidades o amistades influyan en mis decisiones. No transigiré con el crimen y al perseguir incansablemente a los delincuentes, haré cumplir la ley con cortesía y en forma apropiada, sin temor, ni favoritismo, malicia o mala voluntad, sin emplear nunca fuerza o violencia innecesaria y sin aceptar gratificaciones.
Reconozco que la insignia que porto en mi oficio es un símbolo de la confianza pública y la acepto como un depósito que el público me confiere y que conservaré mientras sea fiel a la ética del servicio policíaco. Lucharé constantemente por lograr estos objetivos e ideales, y me dedicaré, ante Dios, a la profesión que he escogido: la de hacer cumplir la ley.
En un enfoque general cabe citar a Federico García Godoy, cubano de origen pero vegano como el que más, en su obra, El Derrumbe, incautada por las tropas de la primera ocupación militar norteamericana de 1916, describe el derrumbe político-social que llevó inexorablemente a la cesación de la soberanía nacional.
Nuestro derrumbe actual consiste precisamente en que los grandes y necesarios cambios dentro del estado de derecho deben ser efectuados por la clase política, y es precisamente esa clase política el gran obstáculo para que esos cambios fundamentales sean efectuados.
Es tiempo de que en nuestro país, surja un grupo decidido a atacar el gran mal que nos afecta: La corrupción y la burocracia ineficiente; y que asuma como política de Estado un proyecto de Nación que nos lleve al desarrollo económico sostenible e integral cohesionado en principios y valores éticos que defiendan el legado de Duarte, la libertad y el sueño de un Estado autárquico que pueda bastarse con sus propios recursos.

