«En este Día Internacional contra la Corrupción, comprometámonos a hacer la parte que nos corresponde tomando medidas enérgicas contra la corrupción, avergonzando a quienes la practican y engendrando una cultura que valore el comportamiento ético». Ban Ki-moon.
El 31 de octubre de 2003, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Convención contra la corrupción y designó el 9 de diciembre como Día Internacional contra la Corrupción que entró en vigor en diciembre de 2005, para crear conciencia de la corrupción y el papel de la Convención para combatirla y prevenirla.
Las obras Basta ya de historias y Cuentos chinos son una demostración firme, resultado de las investigaciones hechas por Andrés Oppenheimer, como mensaje directo a los políticos y gobernantes de América Latina, y aplicable como al que más a República Dominicana, sociedad que en sus 167 años de vida, como Estado independiente no ha presentado avances en su casi inexistente democracia.
En nuestro país ser honesto se ha convertido en un riesgo, pues aquellos que decidimos trabajar con honestidad vivimos en constantes amenazas por la delincuencia organizada, la corrupción y el lavado de dinero, fortalecidos y creciente cada vez más con la impunidad, complicidad e indiferencia de las autoridades.
Con esta entrega persigo el objetivo de cambiar pensamientos, de manera que provoquemos decir basta ya de historias y de cuentos para que de una vez por toda decidamos arreglar las cosas, extirpando el cáncer de la corrupción.
En toda la historia dominicana no se ha discutido ni se han hecho propuestas serias con respecto a la lucha frontal contra la corrupción en el sector público y mucho menos se muestra voluntad política para dar garantías de un estado de derechos pleno, que incluya la satisfacción de las necesidades básicas.
La corrupción es una amenaza a la seguridad estatal, que avanza por la idiosincrasia de su consentimiento a todo nivel y también de los valores negativos. Por lo que debemos hacer que la ética y la moral penetren en la administración pública a través de la instauración de un modelo patriótico que surja de la voluntad ciudadana. Y que solo puede ser lograda al cohesionarse toda la sociedad en pos de una reforma total del Estado.
Hay que seguir el ejemplo del presidente peruano Ollanta Humala quien ha propuesto la creación de una procuraduría anticorrupción de alto rango para mejorar la gobernabilidad, para el control y transparencia de la gestión pública, incluyendo una Comisión de Ética y la Comisión Disciplinaria en todas las oficinas de servicio público con independencia total.
Un pueblo unido a favor de una causa común es invencible, hay que romper con el conformismo y la tolerancia, luchar por un gran cambio que además califique la corrupción un delito imprescriptible.
En ese aspecto, los ciudadanos conscientes y con sensibilidad patriótica son una excelente vía para canalizar el esfuerzo popular.
Las autoridades judiciales y la sociedad misma debemos hacer un nexo comunicativo directo con el aparato estatal, así aunar esfuerzos y formar una gran alianza para sancionar la siniestra corrupción que nos destruye y cada vez más nos aleja del desarrollo humano sostenible.

