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Constitución Dominicana.- “Artículo 4.- Gobierno de la Nación y separación de poderes. El gobierno de la Nación es esencialmente civil, republicano, democrático y representativo. Se divide en Poder Legislativo, Poder Ejecutivo y Poder Judicial. Estos tres poderes son independientes en el ejercicio de sus respectivas funciones. Sus encargados son responsables y no pueden delegar sus atribuciones, las cuales son únicamente las determinadas por esta Constitución y las leyes.”

Un mandato ignorado y violado, pues nuestros jueces y congresistas son empleados del Presidente que dirige el Poder Ejecutivo, pero en este periodo excepcionalmente se disputa con un poder fáctico, Leonel Fernández.

Este rezago en alcanzar la democracia herencia de las dictaduras y gobiernos con poderes monárquicos nos convierte en estado fallido, anómico y con débil institucionalidad.

Locke, Montesquieu, Rousseau en sus escritos del siglo XVII y XVIII influencias de la revolución francesa y la independencia norteamericana. Sus estudios defienden la separación de poderes como principio político, según el cual las funciones legislativa o parlamentaria, judicial y ejecutiva del Estado deben estar separadas y ser independientes, para que pueda establecerse un sistema de controles y equilibrios que limite las facultades del gobierno y proteja los derechos individuales. De tal manera que cada uno de los poderes disponga de los medios de control y fiscalización sobre los demás, con el objetivo de evitar el abuso de poder por alguno de ellos.

Hoy nuestro Estado está viviendo la peor crisis institucional, lo que nos estas llevando a poner en riesgo nuestro futuro como sociedad, alejándonos cada vez más del sueño de nuestros héroes fundadores.

Parecería ser que el individualismo esta arropando cada habitante dominicano sin importarle la orientación colectiva de vivir bajo un estado social y democrático de derecho.

Los Estados y sus sociedades se organizan basados en una Constitución y leyes, que conforman su estado de derecho, visualizado en el interés de la mayoría, que busca facilitar vivir en armonía, la calidad de vida con dicha necesidades básicas satisfechas.

Nuestro erario esta en manos de los políticos, quienes para obtener sus puestos no cumplen requisito alguno sin tomar en cuenta la meritocracia y con ausencia total de vocación patriótica.

Los partidos  y sus dirigentes políticos, en su mayoría se han convertido en prostíbulos, que para nada respetan los intereses de las bases o colectivo de sus miembros ni cumplen sus propios reglamentos y mucho menos las leyes de la República, cada acción, cada puesto tiene su precio. Frecuentemente escuchamos el lamento de la mayoría de los ciudadanos con sensibilidad humana y honestidad, quienes  muestran su desesperanza, gritan la famosa frase “esto se jodió” y que ya no vale la pena continuar luchando.

Por lo que cada vez se nos hace más difícil seguir adelante  y reclamar nuestros derechos; así como exigir justicia social y que se cumplan las demandadas de la ciudadanía.

Sin lugar a dudas la corrupción y la impunidad han apagado la luz de la esperanza de aquellos que creemos y defendemos los principios éticos y morales.

Es urgente despertar como sociedad y pensar en colectivo para detener este derrotero.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación