Una alerta colectiva nacional
El señor Hungría Vázquez Hernández, quien es militar retirado y ejerció su función en la época de la dictadura de Trujillo, me solicitó publicarle el presente escrito el cual está motivado por su preocupación con la alarmante situación de corrupción y demás flagelos en la administración pública aliados al sector privado y con la indiferencia del resto de la sociedad dominicana. Consideramos el siguiente trabajo como un valioso aporte al debate de opinión y la posibilidad de reflexión por los apreciados lectores que siguen nuestros escritos. Resaltando el hecho de ser un análisis aportado por una persona que sirvió en la era del Jefe como militar, lo que lo hace más interesante y curioso a la vez, esperando sea de su aprecio y valoración dejamos el siguiente planteamiento, a su consideración: UNA ALERTA COLECTIVA NACIONAL Por: Hungría Vásquez Hernández. Una alerta colectiva a nivel nacional, a todos los responsables de la dirección, la administración de los recursos público y la seguridad del pueblo dominicano en sentido general. El motivo principal de esta alerta se basa fundamentalmente en el cumplimiento de la LEY, porque es un mandato que parece que en el país no existe hoy día, y quiera Dios que no pase lo que está pasando en la hermana República de Honduras, que el incumplimiento de las leyes tiene la DEMOCRACIA en jaque en estos precisos momentos ¿O no? Y es por eso que aclamamos: Al Dr. Leonel Fernández Reyna y al Dr. Rafael Alburquerque, Presidente y Vice-presidente de la República Dominicana, respectivamente. Junto a los demás funcionarios del Estado. Dominicanos todos, señoras y señores, amigos y amigas de Quisqueya la Bella. Como dominicano al fin, y que estoy palpando directamente la situación imperante que hoy se vive en nuestro país, y precisamente por lo que plasmamos este humilde comentario en forma desesperada e impotente a la vez, por sentirme impotente para evitar lo que se vislumbra que puede suceder de un momento a otro en nuestro país. Si no se toman medidas urgentes, es decir, sin pérdida de tiempo ahora mismo, no mañana. Y peor aún, porque me parece que ustedes los señalados más arriba, no se darán cuenta de que hay fuego en el sumidero del pueblo, quemando por debajo, pero que el fuego todavía no se ve, y cuando se vea llegarán los bomberos y no podrán apagar el fuego ardiente del hambre y de la sed de los hombres las mujeres y de los niños en las calles de las ciudades buscado en las encendidas llamas el pan de cada día. Entonces la medicina será peor que la misma enfermedad, y también llegaran los sombreros cuando ya no habrá cabezas, y el fuego del hambre y de la sed, de un pueblo hambriento no se va a detener con funditas, dadivas, Bono-gas, subsidios, nominillas ni tampoco con ayudas económicas ni mucho menos con promesas sin cumplir, pero eso sí, queremos hacer constar que cuando hablamos de fuego, es una moraleja interpretativa, es del fuego que da el hambre y la sed, no de un fuego propiamente dicho. Continuará.
