Parecería ser que la secuela de recuerdos nefastos de la dictadura y de los gobiernos autoritarios que hemos vivido en nuestra historia republicana no han sido superados, a causa de que la Policía fue la principal actora en persecuciones y violaciones a los derechos humanos en ese entonces, cosa totalmente diferente en las actuaciones policiales de estos momentos, por lo que entendemos que esos resentimientos que puedan haber en la mente de muchos dominicanos deben ser borrados y dejados en el pasado.
Al momento de culpar, seamos justos y responsabilicemos a los gobiernos que han tenido la voluntad y decisión para que esto persista, pues la Policía es una institución subordinada y obediente a su jefe supremo el Presidente. Cabe destacar que a excepción de Juan Bosch a ningún otro gobernante le ha interesado dejar el jefismo y autoritarismo legado por Trujillo.
En tiempos de tanta conflictividad social y amenaza a la seguridad no se podrán enfrentar sin una Policía moderna, bien pagada, bien equipada, bien tecnificada y bien profesionalizada, pero todo ello requiere de grandes recursos y apoyo de todos los sectores. El presupuesto de la Policía no ha sido suficiente durante numerosos años y de la misma manera su distribución y transparencia en su ejecución, son cuestionables. En tales circunstancias es difícil avanzar y mucho menos competir con el narcotráfico y el crimen organizado.
Por otra parte, el Código Procesal Penal, para estar acorde con un sistema acusatorio requiere de grandes avances tecnológicos y equipamientos de laboratorios criminalistas o de policía científica con cobertura en todo el territorio. Cabe señalar la falta de un centro criminológico en República Dominicana. Asimismo agregar que las deficiencias que se le atribuyen le corresponden a los actores y a los requerimientos necesarios para aplicarse correctamente. Reconocemos que ninguna ley debe ser estática sino que debe irse reformando acorde a los cambios sociales.
Es importante destacar que en nuestro país se ha creado un Instituto de Ciencias Forense, dejando de lado a la a la PN y a su Policía Científica, por lo que hay una dualidad de funciones y dilapidación de recursos. Además, en diferentes escenarios como el caso de la Ley Orgánica del Ministerio Público se planteó quitarle la parte investigativa a la Policía y aún se mantiene el conflicto.
Se muestra claramente que se quiere marginal la Policía en cuanto a su trayectoria investigativa, dejando de lado la experiencia e inversión en la preparación de agentes investigadores que se ha capacitado tanto dentro como fuera del país como parte de los recursos humanos de la Policía, por lo que precisamos que todo esto tiene que ser consensuado y regulado como parte de la reforma del sistema de justicia dominicano.
Queremos dejar claro que estamos conscientes de las debilidades y deficiencias que puedan haber en la Policía, en lo que cabe destacar algunos jefes, pero independientemente de ello debemos reconocer que nuestra Policía compite con la mayoría de las policías latinoamericanas en resultados y eficiencias.

