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Basta ya (…) cohesionémonos en sinergia para un cambio radical II

 (“Ningún pueblo ser libre merece si es esclavo, indolente y servil; Si en su pecho la llama no crece que templó el heroísmo viril” Estrofa del Himno Nacional Dominicano.

El Estado dominicano necesita un cambio radical. Basta ya, Ha llegado el momento de reivindicar a nuestros héroes libertadores y patriotas…Dominicanos uníos por el cambio, continuemos y multipliquemos el sentir y los objetivos de la Trinitaria, juramentémonos trinitarios, ha llegado la hora de un nuevo cañonazo, en esta ocasión no para liberar el pueblo de un yugo dependentista si no del yugo de la corrupción, de los crímenes y del resto de los males que impiden un proyecto de nación para el desarrollo integral y sostenible en el tiempo, como lo soñaron Duarte, Sánchez, Mella y Luperón…

Levanten los cañones del patriotismo, del valor, de la ética, de la moral. Provoquemos el sentimiento de liberación y respeto a los derechos y libertades de la gente. Y como expresa un amigo en Facebook: “Cuando los cañones suenen. Cuando un sentimiento de libertad se apodera del corazón de los hombres y éste se combina con el amor a la patria, no existe fuerza, ni adversidad que detenga el impulso de estos hombres.”

La verdad es que el patriotismo dominicano se ha ido desvaneciendo poco a poco. No me refiero solo al amor por el país, ya que no es lo mismo tener siempre a mano los símbolos tricolores a honrarlos, respetarlos y hacer respetar lo que representan en su esencia.

Unidos a estas gestas heroicas y patriotas que las protagonizaron, también debemos destacar aquellas personas que han dedicado su vida a la enseñanza y a crear obras para la historia, a incentivar el desarrollo humano, tales como Ercilia Pepín, Salomé Ureña, Pedro Henríquez Ureña, Eugenio María de Hostos, Pedro Francisco Bonó, entre otros. Estos personajes, muchas veces sólo se recuerdan en fechas especiales; el patriotismo, el sentimiento de la dominicanidad, lo que nos identifica como dominicanos “nuestra identidad”, también está fuera de la educación.

En estos momentos nuestro país República Dominicana demanda transformaciones profundas comenzando con resistirse a los siete pecados capitales del mundo descritos por Mahatma Ghandi: “la riqueza sin trabajo, el placer sin conciencia, el conocimiento sin carácter, el comercio sin moralidad, la ciencia sin humanismo, la religión sin sacrificio y la política sin principios.”

Qué reconfortante y valioso sería para nuestra sociedad el que cada dominicano, se involucrara como lo hicieron nuestros trinitarios, preocupados por el más mínimo acontecimiento que suceda tanto nacionalmente, como internacionalmente.

Estamos siendo esclavos de las vanidades, del consumismo, de las marcas del materialismo, de la globalización, de la chercha y el individualismo. Ningún pueblo que no tenga respeto ni amor por sí mismo, ni por su patria, ni por su sociedad, merece haber tenido patricios dadores de libertad.

 “Adelante, patricio constante, por la Patria a vencer o morir: es infame quien dude un instante que sin Patria es mejor no vivir” Juan Pablo Duarte.)

El Nacional

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